jueves 6 de octubre, 2022
  • 8 am

Docente advierte sobre las políticas de estado que perjudicaría el acceso a la educación

Por Andrés Torterola
En la sesión ordinaria de la Junta Departamental la edil del Frente Amplio Marcela Da Col hizo referencia al comienzo de clases.
Indicó que en la jornada de hoy lunes 7 se producirá la llegada de cientos de miles de estudiantes a las aulas. El mayor número de niñas, niños, adolescentes y jóvenes lo harán en las instituciones públicas del Estado, dado que el 85% de la población en edad de estudiar opta por escuelas, liceos y utus, porque las familias confían en el sistema educativo estatal que se han construido entre todos, a lo largo de los años.
Da Col expresó que atrás parece haber quedado la pandemia, este año comenzará el dictado de cursos con 100% de estudiantes en las aulas, sin aforos, aunque con los cuidados sugeridos por el protocolo. Se volverá al trabajo presencial, a reconstruir las relaciones interpersonales y a construir aprendizaje con los otros, que es lo que verdaderamente produce y enriquece los aprendizajes.
Sin embargo, lamentablemente, otros varios factores influyen para que se enciendan alertas de preocupación ante este nuevo inicio de cursos. Es que la Ley 19.889, conocida como la LUC, va introduciendo paulatinamente cambios en el otrora “sistema nacional de educación pública”, devenido hoy en “sistema nacional de educación” a secas. En 2021 se produjo una fuerte reducción de propuestas educativas en los liceos de Secundaria; este 2022 llega con cierre de propuestas en la educación técnica, y en el mejor de los casos reducción de cupos, obligando a cientos de estudiantes a aguardar en lista de espera, cuando no, condenarlos a permanecer por fuera del sistema educativo.
AUMENTO EN CANASTAS DE ÚTILES
Sin lugar a dudas, el proyecto de educación que se está llevando adelante tiene su correlato económico en la reducción de costo del Estado y es difícil de defender “el ahorro” cuando se está afectando un derecho humano fundamental como el acceso a la educación. Se tilda de mentirosos a los sindicatos de la enseñanza cuando denuncian que estamos ante una “privatización encubierta” pero nos preguntamos ¿a dónde recurrirán los estudiantes a acceder a la formación que ya no le brinda el sistema educativo público estatal? ¿Podrán las familias trabajadoras costear los cursos en academias, institutos y universidades privadas? Por otro lado, las familias se enfrentan a otro problema inminente, cómo costear el presente inicio de cursos. Un estudio comparativo del Ministerio de Economía, sobre la variación de precios entre 2021 y 2022, arrojó que 29 artículos de la canasta de útiles escolares habían aumentado. A esto habrá que sumarle los costos en vestimenta, alimentación y transporte. Difícil dimensionar la situación de quienes están desocupados, sub – empleados o con pérdida del salario real para enfrentar la constante suba de los combustibles y su repercusión en la suba de todos los demás productos de alimentación y de uso diario.