miércoles 5 de octubre, 2022
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25 de agosto: ¿una fecha patria al azar?

Dr. Pablo Perna
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Dr. Pablo Perna

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Por el Dr.
Pablo Perna
Pablo Lecueder, declara que cuando tenía 20 años en 1978, siendo director de Radiomundo, surgió la idea de hacer una fiesta de Old Hits, decide alquilar un local bailable importante de Montevideo, pero nadie se lo arrendaba un viernes o sábados, por lo que la única alternativa era apostar a la víspera de un feriado no laborable. De esta manera toma un almanaque, viendo la altura del año y tiempo para organizarlo, totalmente al azar, decide hacerlo el 25 de agosto, de esta manera nacía la “noche de la nostalgia”, marcando un antes y un después en los calendarios festivos de nuestro país.
¿Esta elección al azar de Lecueder, guarda alguna similitud con el 25 de agosto de 1825, que conmemora el “Día de la Independencia”? Aunque parezca sorprendente también guarda similitud; todos los historiadores nacionales de renombre, del pasado y presente, han sostenido sin vacilaciones que fijar una fecha para el día de la independencia en Uruguay no es posible. Nuestra República ha sido fruto de un proceso independista de diferentes hechos históricos que comienzan el 28 de febrero de 1811 en lo que se llamó el “Grito de Asencio” y que culminan el 18 de julio de 1830 con la Jura de nuestra Constitución.
¿Qué sucedió entonces el 25 de agosto de 1825? Los orientales, liderados en ese momento por Juan Antonio Lavalleja, con el apoyo de las Provincias Unidas, hoy Argentina, derrotan al Imperio del Brasil, por lo que en esa fecha aprueban tres leyes: la primera declara la independencia del “Imperio del Brasil”, la segunda ley declara que las “Provincias Orientales” se anexara a la hoy Argentina y para que no quedaran dudas de sus intenciones, a texto expreso escriben: “a las que siempre perteneció…”. Claramente aquí no hay independencia, pasamos de depender del Imperio del Brasil para estar sujeto a la capital de Buenos Aires. Recién el 27 de agosto de 1828, mediante la intervención británica, se firma en Río de Janeiro la “Convención Preliminar de Paz”, donde la hoy Argentina y Brasil reconocen la Independencia de la “Banda Oriental”; esta Convención fue ratificada el 4 de octubre de 1828 en Montevideo, por lo que nace aquí el verdadero día de la independencia.
¿Porque entonces el 25 de agosto? En 1920 al aproximarse los 100 años de nuestro proceso fundacional, los políticos crearon una Comisión Parlamentaria para fijar las fechas conmemorativas. Nadie discutía que la verdadera fecha de la independencia del Uruguay era el 18 de julio de 1830 o en su defecto el 4 de octubre de 1828, pero los legisladores del partido nacional no podían admitir que ambas fechas notoriamente vinculadas al Partido Colorado, sean la vedet de las fechas patrias. De esta manera el Partido Nacional siendo mayoría en la Cámara de Diputados, aprobó imperativamente que el 25 de agosto de 1825, donde la antesala había sido el desembarco de los “33 Orientales”, sea declarado el día de la independencia, en virtud que los protagonistas no únicamente habían sido masones notorios, sino también los padres fundadores del Partido Nacional. En el Senado primo la rezón, el Partido Colorado tenía la mayoría, por lo que aprobaron como fecha patria conmemorativa el 18 de julio de 1830, fecha donde se ratifica nuestra independencia de todo poder extranjero y que se nos da el actual nombre: “República Oriental del Uruguay”.
¿Cómo se zanjó esta brecha? Se mantuvieron ambas fechas conmemorativas, motivo por el cual son los únicos feriados no laborales patrios vigentes hasta el día de hoy. A los 100 años de nuestro proceso fundacional, el 25 de agosto de 1925 se inauguraba el Palacio Legislativo, cuya piedra fundamental había sido puesta por José Batlle y Ordoñez; y el 18 de julio de 1830 se inauguraba el Estadio Centenario, donde fuimos los primeros anfitriones y campeones del mundo de la primera Copa Mundial organizada por la FIFA, donde la final se concretó con Argentina, ganándole 4 a 2. Hoy las calles principales del Uruguay llevan el nombre de “18 de julio” o “Uruguay”, no “25 de agosto”, por lo que siempre al final del día la razón prima ante la imposición.
Para ser coherentes con nuestra historia, debería de suprimirse el 25 de agosto como fecha de la independencia, pero como no podemos pedirle coherencia a la clase política cuando queda cegada ante la ideología partidaria, nos permitimos estas licencias históricas en la columna de los viernes.