lunes 17 de junio, 2024
  • 8 am

Lectura ideal para sentirse un gil

Carlos Arredondo
Por

Carlos Arredondo

14 opiniones

Por Carlos Arredondo.
El Dr. Anthony Fauci, por si no lo recordás, fue una de las caras más vistas durante la pandemia de covid, pues era el Director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de los Estados Unidos -cargo que ocupó entre 1984 y 2022. Si, durante casi 40 años-, portavoz de Salud Pública de aquel país, motivo por el cual ocupó en cargo de coordinador de respuesta a la emergencia covid y fue uno de los principales miembros del grupo de trabajo sobre el Coronavirus de la Casa Blanca que se ocupó de la pandemia de covid-19 en los Estados Unidos, primero dentro de la Administración Trump y posteriormente, dentro de la de Biden.
Para quienes no lo recuerdan con claridad, durante los primeros dos años de la pandemia la palabra de Anthony Fauci tenía un peso demoledor (tanto que hasta fue señalado como el “héroe de la Pandemia”), a tal extremo que la mayoría de los países de las Américas implementaban para sus ciudadanos las medidas que él indicaba o sugería, entre ellas aquella de “distanciamiento social”, y/o el uso de mascarillas – o tapabocas-.
Durante aquellos años de pandemia mientras nuestros gobernantes y su principal aliado, el Frente Amplio, seguían a pie juntillas las directivas de Fauci, los principales “científicos” uruguayos – Radi, Moratorio, Medina y todos los integrantes del GACH- un día sí, y otro también, se valían de las cámaras de las televisoras, los micrófonos de las radios y las fotos de los diarios para “derrochar” sabiduría científica explicando por qué debían implementarse en nuestro país lo que Fauci dictaminaba para Estados Unidos.
Lo cierto es que en medio de aquella abrumadora locura donde no tenían ningún lugar las voces que cuestionaran el relato, un solitario medico uruguayo, levantaba su voz para advertirnos de la falsedad de lo que se implementaba, y explicarnos científicamente que las medidas de distanciamiento social, la obligatoriedad del uso del tapabocas, la utilización de los test PCR, y las demás medidas tomadas, no solo eran ineficientes, sino que eran inconvenientes y violatoria de nuestros derechos, por lo que no debían implementarse.
Me estoy refiriendo al Dr. Javier Sciuto, quien, por cuestionar aquellas medidas implementadas por nuestro gobierno y al propio Fauci, fue descalificado, ridiculizado, bastardeado, desacreditado por parte de la mayoría de los integrantes de la colectividad científica, la prensa y la inmensa mayoría de nuestra clase política. Sciuto hasta fue detenido casi 24 horas, por hablar en una plaza, en Maldonado.
Pero ¿A qué viene todo esto? te preguntarás…Es que este lunes 3 de junio Anthony Fauci fue interrogado durante una audiencia del Subcomité Selecto de la Cámara de Representantes de EE.UU, sobre la pandemia de coronavirus en Capitol Hill, en Washington y durante el interrogatorio confesó que se inventó las reglas de distanciamiento social -que exigían a las personas estar a más de dos metros de distancia- y la implementación de mascarillas, y que esas medidas no tienen ningún sustento científico.
Lo expresado por Fauci no es más que una perla más del larguísimo collar de mentiras y manipulaciones al que nos expusieron durante aquel período que, ahora lo sabemos, lo único que tuvo de pandemia fue una monstruosa y canallesca publicidad.
Queda saber quién se hará responsable de las consecuencias que las medidas implementadas tuvieron en la vida de las personas de este país: Empresas quebradas, empleos perdidos, aumento de depresión y del suicidio, vacunación casi compulsiva, manipulación, coacción, división y fraccionamiento social…Mentira, mentiras y más mentiras para justificar una pandemia que solo benefició a las farmacéuticas que vendieron “vacunas” experimentales.
Mientras tanto vos creyéndole a los “Fauci” uruguayos que seguramente pretenderán convencernos que ellos nada sabían de todo lo que estaban haciendo, en una especie de “pasé a saludar” sanitario, que esta vez tiene la complacencia de la principal fuerza de oposición, el Frente Amplio.