lunes 17 de junio, 2024
  • 8 am

Psicóloga advierte por creciente ola de acoso escolar y bullying y reclama soluciones más efectivas y urgentes

Por Andrés Torterola
El compromiso del personal de la Policía Comunitaria en la Jefatura de Salto con la comunidad educativa refleja un firme compromiso con la construcción de una sociedad más justa y pacífica. Su labor, al llevar a cabo charlas y actividades preventivas sobre temas cruciales como la violencia y el bullying, no solo evidencia su dedicación hacia el bienestar de los estudiantes, sino también su papel fundamental en la promoción de una convivencia armoniosa y respetuosa. El acoso psicológico o moral, en su persistente y preocupante aumento, representa un desafío significativo para nuestra sociedad. Esta forma de violencia, dirigida a desestabilizar emocionalmente a las personas, deja cicatrices profundas en las víctimas y afecta negativamente el ambiente escolar y social en general.
RELACIONES SALUDABLES
En la entrevista realizada por CAMBIO, la perspectiva ofrecida por la psicóloga Belén Trindade arroja luz sobre la importancia de generar conciencia y cultivar la empatía como herramientas fundamentales en la lucha contra el bullying. Aunque se han realizado esfuerzos en este sentido, es evidente que el problema persiste y requiere soluciones más efectivas y urgentes. El énfasis en el desarrollo de la inteligencia emocional desde la infancia emerge como una estrategia prometedora, proporcionando a los niños las habilidades necesarias para gestionar sus emociones y relaciones de manera saludable y constructiva. Es esencial comprender que aquellos que recurren al bullying a menudo lo hacen en un intento desesperado por obtener aceptación y reconocimiento dentro de sus círculos sociales. Esta dinámica destructiva se ve alimentada por la falta de intervención de los compañeros y la normalización de la violencia entre pares, creando un ciclo pernicioso que perpetúa el sufrimiento de las víctimas y perpetuadores por igual.
CONDUCTAS DE ACOSOS Y ABUSO
Resulta alarmante observar cómo algunas víctimas de bullying pueden, a su vez, convertirse en perpetradores, reproduciendo los mismos patrones de comportamiento que una vez los dañaron. Esta realidad subraya la necesidad de una intervención temprana y sistémica que aborde no solo las conductas de acoso, sino también las causas subyacentes que las alimentan.
En este contexto, la educación temprana en habilidades emocionales y la promoción de una cultura de respeto y empatía se erigen como pilares fundamentales en la lucha contra el bullying. Al proporcionar a los niños un espacio seguro y propicio para expresar sus sentimientos y preocupaciones, se establece un sólido fundamento para la prevención y el combate de las conductas de acoso y abuso. Es crucial que las instituciones educativas, en colaboración con las autoridades, las familias y la sociedad en su conjunto, se comprometan activamente en la erradicación del bullying. Solo mediante un esfuerzo colectivo y sostenido podremos garantizar un entorno escolar saludable y seguro para todos, donde cada individuo sea valorado y respetado por igual.