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Por Cary de los Santos Guibert.
El 2 de mayo de 1923 las autoridades del municipio salteño procedieron a dejar inaugurado el obelisco en homenaje al escritor José Enrique Rodó. Su autor, el prestigioso escultor «Eriberto Prati», también dirigió las obras de su elección.
El diario salteño «La Tarde» sobre el homenaje y movimiento, decía: «…Una vez más el pueblo salteño rendirá homenaje a la memoria del maestro de idealismo, cumpliendo la ley de continuidad ante las generaciones posteriores, a las cuales son entregadas las generosas enseñanzas del sublime apostolado, de quien supo desentrañar de la vida lo que tiene de esencial y de eterno, para brindárnoslo en el vaso cristalino de su prosa y con la serenidad helénica, que es la característica más dilecta del autor de Ariel…»
«Desde las primeras horas de la tarde comenzó el desfile de gente que se dirigía hacia la esquina de las avenidas Alberdi y Rodó, donde está erigido el Obelisco.
Automóviles, coches y tranvías pasaban repletos de pasajeros. Al mismo tiempo numerosos grupos de hombres y de mujeres iban en la misma dirección, poniendo así la nota animada e interesante, características de los días de grandes acontecimientos.
El desfile era interminable y cuando ya el acto había concluido, aún continuaba. Coches y tranvías llegaban repletos de público. Puede decirse que casi medio Salto estaba congregado entorno del monumento.»
Los actos de homenaje transcurrieron en dos días y se calcula que más de 4000 personas fueron a la inauguración del Obelisco a Rodó.