La industria frigorífica solicita la habilitación para importar ganado en pie

La Cámara de la Industria Frigorífica (CIF) y la Asociación de la Industria Frigorífica del Uruguay (Adifu) han solicitado formalmente al gobierno la autorización para importar ganado destinado a faena desde Brasil. La petición, respaldada por el presidente de la CIF, Daniel Belerati, responde a la escasez de ganado en el país, una problemática que ha obligado al cierre temporal de varios frigoríficos y ha dejado a más de 1.800 trabajadores en seguro de paro, según sus expresiones en el programa Los Agronegocios de Radio Sarandí. La medida busca garantizar la continuidad de la producción cárnica y preservar la competitividad del sector, en un contexto donde la industria enfrenta una alarmante capacidad ociosa.
La viabilidad de esta iniciativa depende del estatus sanitario del ganado brasileño. Según Belerati, en mayo la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) ratificará a una decena de estados brasileños como libres de fiebre aftosa sin vacunación, lo que garantizaría las condiciones sanitarias necesarias para la importación. Brasil, que cuenta con más de 30 millones de cabezas de ganado en estas regiones, es el primer exportador mundial de carne, lo que convierte a la importación en una opción estratégica para Uruguay. Además, los industriales aseguran que los animales llegarían con todas las condiciones higiénico-sanitarias y cumplirían con los protocolos de cuarentena exigidos.
Uno de los factores que ha llevado a la industria frigorífica a esta situación es la falta de ganado disponible en el mercado interno. La capacidad de faena ha disminuido considerablemente, lo que ha generado un impacto directo en la economía del sector y ha puesto en riesgo cientos de empleos. Belerati advirtió que el gobierno es consciente de la gravedad del problema y de la necesidad de encontrar soluciones inmediatas. Sin embargo, existen desafíos adicionales, como las exigencias de trazabilidad por parte de ciertos mercados internacionales, que imponen restricciones al origen de la carne exportada.
A esta situación se suma la creciente competencia de países vecinos como Paraguay, Argentina y el propio Brasil, que han conquistado mercados clave como Estados Unidos, Canadá y México, mientras que Uruguay ha quedado rezagado. Además, la nación enfrenta dificultades en mercados asiáticos como Japón y Corea del Sur, donde debe pagar aranceles del 38% y 38,5%, respectivamente, frente a la ventaja de países como Australia y Estados Unidos, que acceden con tasas arancelarias significativamente menores gracias a tratados de libre comercio.
Otro punto de preocupación para la industria uruguaya es la exportación de ganado en pie, una tendencia que, según los frigoríficos, afecta negativamente el valor agregado del sector. Belerati recordó que estudios económicos han demostrado que el país pierde cerca de 500 dólares por cada cabeza de ganado que se exporta en pie, lo que representa un golpe significativo para la industria y la economía nacional. En su análisis, la estrategia de permitir la exportación de ganado vivo con la esperanza de mejorar la cría y aumentar la disponibilidad de animales para faena ha fracasado, dejando a todos los actores de la cadena productiva en una situación desfavorable.
Frente a este panorama, las gremiales de la industria frigorífica están organizando una reunión con el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, para plantear la urgencia de la situación. Además de la importación de ganado, se abordarán temas como la falta de competitividad del sector, los altos costos de producción, la devolución de impuestos y el atraso cambiario. La industria reclama medidas concretas para evitar el colapso de una actividad fundamental para la economía del país y preservar el empleo de miles de trabajadores.