Por Dr. César Suárez
Son incontables la variedad de organismos vivos que habitan sobre el planeta tierra y comparten el hábitat colectivo que nos alberga a todos. Muchos de eso organismos vivos permanecieron ocultos al conocimiento humano hasta no hace tanto tiempo, que, por ser, de un tamaño microscópico, no eran perceptibles a el ojo humano.
Hace poco más de 300 años, Anton van Leeuwenhoek, un comerciante nacido en los Países Bajos, sin estudios universitarios pero apasionado por los lentes de aumentos fue perfeccionando microscopios que le permitían percibir con aumento los objetos, lo que también le permitió detectar partículas microscópicas observando agua extraída de un canal donde concluyó que esas partículas tenían vida y el 17 de setiembre de 1683 envió una carta a la Institución Británica de Royal Society de Londres con la descripción de un organismo unicelular.
A partir de ahí se abrió una puerta a los seres humanos para ingresar en un mundo hasta ese entonces desconocido pero vital para poder explicar fenómenos de contaminación de alimentos y de infecciones de otros seres vivos y la trasmisión de enfermedades.
Anton van Leeuwenhoek siguió perfeccionado sus microscopios por décadas y observando fluidos biológicos y materiales observando glóbulos rojos en la sangre, espermatozoides en el semen, hongos del moho, células y bacterias, pero además fue el estímulo para otros investigadores para ingresar el mundo de la microbiología.
Robert Hooke contemporáneamente aportó muy importantes estudios de la biología microscópica y Lázzaro Spallanzani que fue uno de los fundadores de la biología experimental en Italia a mediados del siglo dieciocho, observó que el caldo con el correr de las horas, se descomponía y que si lo hervía, se esterilizaba eliminando los microorganismos y que se volvían a instalar en el caldo al exponerlo nuevamente al aire.
Louis Pasteur en el siglo 19 observó también, siguiendo las experiencias de Lázzaro Spallanzani, que el caldo esterilizado protegido por filtros especiales no crecía ningún microorganismo pero expuesto a partículas de polvo de medio ambiente se volvía a contaminar, echando por tierra con la teoría de la generación espontánea y concluyó que los gérmenes se diseminan y se trasmiten y generan enfermedades.
Hasta ese momento se cría en la generación espontánea de la vida a partir de materia inorgánica en descomposición, Pasteur demostró en forma definitiva que esos gérmenes nacían de otros gérmenes que contaminaban la materia inorgánica. Esa antigua teoría de la generación espontánea de la vida surgidas en el siglo IV antes de Cristo a propuesta de Aristóteles perduró durante 22 siglos hasta la mitad de siglo 18 donde incluso se decía que, si uno colocaba ropa sucia dentro de un tonel con unos granos de trigo, 21 días después surgían espontáneamente ratones, con la particularidad que ya nacían grandes e igualitos a los ratones comunes.
En honor a Pasteur, el proceso de esterilización de la leche a través del calor se le denominó pasteurización, que una vez pasteurizada debe ser envasada y sellada herméticamente para que no se vuelva a contaminar.
La trasmisión de los microorganismos es y ha sido origen de infinidad de enfermedades y la higiene adecuada una defensa eficiente de la contaminación.
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