Por Andrés Torterola
Las imágenes recibidas por CAMBIO, que muestran a un roedor desplazándose entre los alimentos expuestos en un supermercado de nuestra ciudad, reavivan el debate público sobre la urgente necesidad de fortalecer la vigilancia bromatológica en los comercios de alimentos de Salto. El episodio, que ha generado preocupación entre consumidores y actores del sector, pone nuevamente en evidencia la vulnerabilidad sanitaria existente en algunos puntos de venta.
ELABORACIÓN EN PANADERIAS
En diálogo con CAMBIO, integrantes del sector de panadería recordaron que ya en su momento habían advertido sobre las condiciones en las que se elabora el pan en diversos establecimientos del departamento. Según señalaron, existen numerosos locales de producción y venta de alimentos que operan sin ningún tipo de control bromatológico efectivo, lo que implica un riesgo tanto para la salud de la población como para la reputación del sector formal que sí cumple con las normativas vigentes.
INOCUIDAD ALIMENTARIA
Los panaderos consultados destacaron además que las denuncias por presencia de roedores en ciertos lugares no son nuevas. De hecho, en ocasiones anteriores presentaron documentación y registros fotográficos que muestran la precariedad higiénica en la que funcionan algunos comercios, así como la falta de respuesta oportuna de los organismos encargados de fiscalizar. Aseguran que estas situaciones, lejos de ser casos aislados, se repiten con una frecuencia que resulta preocupante. El reciente video difundido no solo expone un problema puntual, sino que vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de un control sanitario más estricto, sostenido y transparente. La ciudadanía, cada vez más atenta a la inocuidad de los alimentos que consume, demanda que las autoridades competentes adopten medidas concretas para asegurar condiciones adecuadas de higiene en toda la cadena de elaboración y comercialización. Mientras tanto, desde el sector productivo insisten en que la competencia desleal de quienes trabajan sin controles impacta negativamente en los comercios que sí invierten en cumplir con las exigencias bromatológicas.
AUSENCIA
DE CONTROL
El episodio, entonces, funciona como un llamado de atención. La aparición de un roedor en un espacio de venta de alimentos expone una problemática más profunda: la necesidad de fortalecer las políticas de fiscalización, mejorar los mecanismos de denuncia y garantizar que todas las empresas del rubro trabajen en condiciones que protejan la salud pública. También se han hecho públicas diversas denuncias que señalan la ausencia de controles en carritos de venta de alimentos, panaderías, carnicerías y supermercados. Según advierten los referentes del sector, la situación se ha vuelto especialmente evidente en una de las principales avenidas de la ciudad, donde en un tramo de apenas cuatro cuadras abrieron cuatro panaderías que no cuentan con habilitación. Los denunciantes sostienen incluso que existen comercios que abastecen a escuelas y sanatorios sin disponer de la autorización correspondiente del Ministerio de Salud Pública.