viernes 1 de marzo, 2024
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El Uruguay a pedal: una salteña viajó desde Montevideo a Salto en bicicleta para pasar año nuevo con su familia

Por Karina De Mattos.
María José Rodriguez Ustra recorrió a modo de aventura la distancia desde la capital del país hasta su ciudad natal, Salto, para compartir las fiestas de año nuevo con su familia y a su vez concientizar acerca de hacer deporte como una aventura. En entrevista con CAMBIO contó detalles de su viaje que le llevó 10 días entre los que tuvo que sobrellevar el calor, los vientos y el cansancio.
-¿Cómo nace la idea de viajar desde Montevideo a Salto en bicicleta?
-Empecé a andar en bicicleta en Montevideo desde el 2015 cuando me fui a estudiar y trabajar. Y conocí a través de gente que se movía en bicicleta también que la gente utilizaba la bicicleta como medio de transporte la utilizaba para hacer cicloturismo como lo llaman, al principio no tenía la bicicleta adecuada y no me animaba a hacerlo sola tampoco. También fui parte del movimiento Masa Crítica, en Salto lo intentamos hacer también que no lo continuamos porque se me dificulta venir tan seguido a Salto. Conocí por la bicicleta que era posible conocer otros lugares moviendote por tus propios medios moviendote con la voluntad, en un medio ecológico. Este año me compré una bicicleta bastante cómoda para hacer el viaje, no me acompañaron pero me largué”.
-¿Cuando empezó el viaje?
-El viernes 20 terminé las clases en Facultad que tenía que entregar un proyecto, el sábado compré elementos que me faltaban como caso y demás protección. El domingo a las 7 de la mañana salí desde Montevideo, por dentro desde Avenida Garzón que después en Canelones se transforma en Cesar Mayo Gutierrez y después la ruta 5 para ir hasta San José, me desvié, no quise hacer el camino más corto sino que quería conocer esa zona. Llegué a San José donde me quedé en la casa de una excompañera con la que viví un tiempo en un hogar estudiantil. Ahí descansé, nunca había hecho tantos kilómetros de una tirada sola. Fueron casi 100 kilómetros hasta San José, lo máximo que había hecho de una fueron 60, llegué un poco sentida de la rodilla, estaba un poco preocupada porque pensé que se me terminaba ahí el viaje. El martes a la mañana salí rumbo a Juan Lacaze, ahí me esperaba una compañera de facultad y su familia para pasar Navidad con ellos. Desde Juan Lacaze fui hasta Colonia del Sacramento, en el camino paré en Santa Ana a visitar a unos compañeros que conozco de las bicis. Al mediodía frené un rato y seguí hasta Colonia del Sacramento porque eran pocos kilómetros, llegué a la tardecita del martes 25, ahí quedé en la casa de unos compañeros del gremio del trabajo de mi madre que trabaja en el BPS. Pasé la noche del 25 allí y recorrí Colonia del Sacramento y el miércoles salí rumbo a Carmelo.
¿Qué fue lo más dificultoso?
-El viento en contra, a no ser desde Montevideo a San José, el resto del camino siempre tuve viento en contra. De camino desde Carmelo a Mercedes fue horrible, fue cuando llegué a Mercedes estaba segura de que iba a llegar a casa. Fue una ola de calor impresionante y viento en contra en la carretera. Había alerta de ola de calor y la gente que me esperaba en Mercedes estaba preocupada. Tenían ganas de ir a buscarme a la ruta. En el camino me detuve en Dolores, lo cual me llevó muchas horas, hice 60 kilómetros en el mismo tiempo en el que anteriormente me había llevado hacer casi 100, fueron cinco horas insoportables, porque la carretera estaba horrible. Llegue a Dolores a las 13. Me detuve en una estación, cargue un poco el celular, tomé agua y me fui un rato al Río San Salvador, y me terminé metiendo al agua.
-¿Como fue el final del recorrido y la llegada a Salto?
-En Mercedes me quedé un día más porque fue demasiado el desgaste, no solo físico sino mental porque venía totalmente desmoralizada en el camino. El domingo llegue a Paysandú, son 120 kilómetros y de Paysandú a Salto. En paysandú pasé la noche con compañeros que me consiguieron alojamiento. El lunes de mañana salí hacia Salto, me detuve en Guaviyú al mediodía y salí a las 15 horas de Guaviyú a Salto y a los 10 kilómetros de las Termas del Daymán se largó tremenda tormenta. Igual la agradecí, con el calor que venía pasando, feliz con el agua, ahí donde están los cartelitos de Salto estaba mi padre y mi madre y otros compañeros de la infancia.
-¿Qué aprendizaje le dejó este viaje?
-Me sirvió para descargar la rutina del año, el trabajo y el estudio. Salí un poco de eso, la bicicleta hace eso, cualquier deporte, pero mejor si no es para competir. Yo solamente quería llegar a mi casa y ver el Uruguay que es hermoso. En la bicicleta vi colores de animales que no había visto antes. También estoy muy agradecida con las familias que me abrieron la puerta de sus casas, por su hospitalidad y solidaridad. Me sentí súper contenida en todos los hogares a los que llegué.
Moverme en bici me ha devuelto la fe en la humanidad.