Martes 20 de octubre, 2020
  • 8 am

Verano en casa: qué hacer con los niños y adolescentes que nada les atrae en vacaciones

 

Estamos en verano y para aquellas familias que no emprenden las esperadas vacaciones, los días de los niños en casa son un desafío. ¿Que hacemos? ¿Buscamos actividades? La inminente frase “estoy aburrido/a” puede condicionar las decisiones, o hacer aparecer la tablet o el celular.

Al terminar las actividades escolares y extraescolares del año, los chicos se enfrentan con el tiempo libre. Ese tiempo está destinado al descanso, a la diversión, al desarrollo de la personalidad y a la sociabilidad, por lo que tenemos que contemplar el descanso activo, es decir, libertad para poder divertirse o tener actividades en las que puedan sentirse entretenidos y sean valiosas.

Es importante no recargar con horarios y actividades a los niños en las vacaciones aunque nos quedemos en casa. Durante el periodo escolar se vieron obligados a cumplir miles de rutinas (escuela, idiomas, deportes, etc.), por lo que estaría bueno un poco de libertad.

LA IMPORTANCIA DEL JUEGO

Mediante el juego, el niño desarrolla el lenguaje, la simbolización, la psicomotricidad y todo lo que tiene que ver con lo emocional y lo cognitivo. No tiene que ver solamente con juguetes sofisticados, sino con el momento compartido con el otro.

Hacerse un tiempo para jugar con ellos es clave. Media hora o 45 minutos de juego diario, con un adicional los fines de semana, es la sugerencia que se repite.

La vuelta a los juegos tradicionales también es una opción recomendada, volver a los juegos en familia, como los juegos de mesa. A los niños les gusta compartir con los padres y hermanos actividades conjuntas. Para los más chicos, dibujar, jugar con plastilina o pintar.

IDEAS PARA PONER EN PRÁCTICA

-Para darle espacio al aburrimiento y la creatividad, hay que dejar fuera la rigidez y tanto no innecesario. Abran posibilidades más que cerrarlas. Deja que se embarren, que se mojen, que usen algunas cosas para cocinar, etc.

-Entrega la posibilidad de un entorno variado. Es importante que haya alternativas, no tantas, para no irnos hacia el otro lado de la sobre estimulación, pero sí actividades diferentes.

-Suma a tus hijos a tus propias actividades: cocinen, hagan la cama juntos, salgan a correr, muéstrales la música que les gusta.

-Cuéntenle a sus hijos como resolvían el tema del aburrimiento cuando eran niño o niña. Qué hacían para salir de ahí y encontrar algo diferente que hacer.

-Tengan una caja con materiales reciclados u otros. Pueden llamarle a la caja del aburrimiento, para que ellos sepan que ahí hay cosas que pueden encontrar en esos momentos.

-Enséñenles a usar su tiempo en estar tranquilos: a escuchar música, a respirar, a observar. ¡No subestimes la capacidad de los niños!

-Vean fotos antiguas. Para los niños el pasado es fuente de curiosidad. Les aseguro que de esas fotos surgirán bellas conversaciones.

-Pero, sobre todo, tratar de que no utilicen el uso de pantallas. Nunca le pasen a un niño un celular solo por el hecho de no salir de viaje.