Miércoles 28 de octubre, 2020
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Plan Agropecuario recomienda prácticas de manejo ante bicheras

La bichera es una parasitosis causada por las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax, llamado también gusano barrenador del ganado, el que parasita principalmente heridas y zonas húmedas de animales de sangre caliente, como son vacunos, ovinos, caballos, entre otros, así como al hombre.
Teniendo en cuenta las pérdidas económicas que produce esta enfermedad, en forma directa, las que se calculan en más de 40.000.000 de dólares por año, solamente contabilizando el uso de productos, mano de obra, pérdidas productivas y muerte de animales, entre otros, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) desarrolló junto al SUL e INIA entre otras instituciones un trabajo de evaluación del impacto de la erradicación de la enfermedad, así como también un plan estratégico a seguir para su control y posterior erradicación. Proyecto que seguramente serà puesto en marcha con el gobierno que asumirá el próximo 1 de marzo.
Pero las condicionantes ambientales se han alineado este verano para que se generé una mayor presencia de esta parasitósis, lo que ha llevado a que el Instituto Plan Agropecuario (IPA) divulgue a través del Dr. Alejandro Saravia, técnico de la institución, recomendaciones a seguir para minimizar el impacto de la bichera durante el verano.
Cuando las condiciones ambientales son favorables, esto es más de 22 ºC y humedad relativa alta, su ciclo puede completarse en tan solo 21 días, por lo que en verano puede haber más de tres generaciones. Luego que la mosca hembra es fertilizada, deposita hasta 400 huevos en una herida fresca de cualquier animal de sangre caliente. Antes de las 24 horas de puestos los huevos, nace la larva que se introduce en la herida. Allí es donde se desarrollará durante aproximadamente una semana, para alcanzar el estado larvario maduro y caer al suelo. Enterrada varios centímetros bajo el suelo, estado de pupa es de duración variable según las condiciones ambientales. Luego emergen las moscas adultas, que se dispersaran.
Hay causas que predisponen a los animales a esta parasitosis, como son las heridas originadas por el manejo durante los trabajos en bretes, desde heridas pequeñas como las de las agujas en vacunaciones hasta las provocadas por golpes, instalaciones defectuosas, incluso mordeduras de perros. También en la época de parición aumenta su incidencia, encontrándose principalmente en los ombligos de terneros, heridas del parto o simplemente en lugares con corrimientos sanguinolentos. Intervenciones en los animales como caravaneos, descornes, castraciones, zonas de marcación, sin las precauciones adecuadas, pueden ser predisponentes lugares ideales para la bichera.
Los tratamientos utilizados para combatir estos parásitos se basan en la aplicación de insecticidas de acción preventiva o curativa. Los productos que se utilizan a nivel local sobre la herida, se presentan en diversas formas como: spray, pastas, líquidos y polvos. Sus principios activos son fosforados, cipermetrinas, fipronil y combinaciones de estos. Mediante la acción de estos productos se busca matar las larvas y que la herida cierre y cicatrice. Se debe elegir adecuadamente el producto teniendo en cuenta su principio como en su presentación, para evitar efectos secundarios en los animales.
También se pueden utilizar medicamentos inyectables, en base a lactonas macrocíclicas como la doramectina, con una acción más lenta pero con mayor poder residual, lo que colabora en evitar que el animal sea parasitado nuevamente por otras moscas. Estos productos se pueden asociar en el tratamiento y control, con los otros de aplicación local.
Es frecuente que se necesiten varias curaciones hasta estar seguros de que el animal está sano, de manera de evitar recidivas (recaídas) que pueden complicar su salud, incluso dependiendo de la gravedad, provocar la muerte, no solo por la parasitosis sino también por enfermedades secundarias agregadas como infecciones bacterianas.
Al aplicar un específico de uso veterinario, se debe verificar su tiempo de espera, evitando el consumo de leche o carne de animales tratados antes del período estipulado, para lo cual es importante leer las indicaciones de uso.