Domingo 5 de abril, 2020
  • 8 am

Daniel Galliazzi: “Si me ofrecen un cargo lo agarro y lo voy a usar, quiero ser visible”

Por Karina De Mattos

CAMBIO entrevistó a Daniel Galliazzi, un outsider local, ciudadano salteño que viene a la política desde la actividad privada, vive en el campo desde hace treinta y dos años, hace 25 que está casado y tiene una hija de 21 años. Es el líder de la lista 4000 por el Partido Colorado.

-¿Cómo comenzó su recorrido en la vida política partidaria?

Mi familia es colorada de toda la vida y yo a los 16 años trabajé acarreando gente para Don Ramón VInci, de ahí mi trayectoria política siempre fue desde atrás de los candidatos, trabajamos para Vinci, después con Malaquina, con Germán, hice un pasaje por la lista 100 con (José María) Aguirre, estuve también con la 85 de (Horacio) De Brum. Salir a la cancha sucedió ahora, porque tenemos un grupo de amigos con el que nos juntamos y siempre comentamos la actualidad y nos quejamos y decidimos salir a la cancha a cambiar las cosas.

Soledad

-¿Cómo analiza el proceso que está transitado?

Salí en la interna teniendo cero experiencia de política, básicamente salí porque me considero un tipo al que le gusta ayudar a la gente. Siempre lo hice, no es que me esté alabando, pero siempre fue así mi forma de ser. Afuera soy el gordo Daniel, el de la estancia La Torcaza, el que te soluciona si tenés un problema. Sin embargo uno tiene límites para ayudar. Yo pensé que con la participación en política iba a poder llegar a un nivel mayor para ayudar a más personas. Es la forma que busqué para darle una mano extra a la gente. Salí a competir en la interna del Partido Colorado para ser candidato a diputado, me fue muy bien a pesar de tener cero conocimientos de política. Gané en Batllistas, por el doble de los votos que tuvo la segunda candidata que fue María Márquez. Por lo que fui el candidato que representó a Batllistas como candidato a diputado. Después por inexperiencias políticas salí solo, por no hacer acuerdos. Me fue mal relativamente.

Fui candidato a Diputado y me fue muy bien, tuve dos mil quinientos votos. No es poco para un candidato que nadie conoce. Yo le tengo respeto a esa gente que me votó Hay detalles en política que uno no conoce, o movimientos, yo la cosa fea no la conocía, por eso me quise alejar. Lo que más me dolió fue haber recorrido todos los barrios de Salto y ver que lo que falta es trabajo. Hay cosas para hacer, le explicaba a la gente, que había que buscar potencias a las empresas y comercios locales. Yo creía tener la herramienta y la gente me creyó, pero llegando el momento la agilidad política fue la que me engañó, por ahí llegaban políticos y se ofertaba el chorizo y el vino y a veces la carne es débil, la gente prioriza el momento.

La verdad que ahora estaba con ganas de dedicarme a la familia, mi felicidad es estar afuera con Gabriela y Fiorella, que son mi señora y mi hija. Soy un tipo muy simple, muy creyente y católico, a veces hasta demasiado.

Hay gente que se enoja conmigo porque yo soy un político diferente, yo soy amigo de «Pancho» Blardoni, de Andrés Lima, los respeto como ellos me respetan a mí. He tenido charlas con Blardoni, con Lima, con Albisu. Y en Salto se dice Galliazzi es vendible.

-¿Hay algún tipo de alianza con Blardoni?

Te voy a contar. A la gente de mi partido no le gusta lo que te voy a decir, pero ya saben que siempre digo lo que pienso. La usanza hoy en día en política es la de matar al otro. Tienes que decir que el otro es malo y es feo. Yo nunca lo voy a hacer, si Andrés Lima hace las cosas bien lo voy a destacar, y lo que está mal te lo digo. Los caminos rurales están mal, por más que saqué la publicidad con el droncito, pero ahora las acciones sociales que llevó adelante están buenas.

De Pancho Blardoni lo que admiro es que es un político diferente, alguien que viene de afuera de la política, como quise hacer yo, un tipo que no era político que se metió en esto. Lo conozco como persona y como empresario. Para la gente que dice que Galliazzi está buscando un cargo, le quiero decir que sí, no porque lo necesite económicamente, pero yo quiero ser visible, para el 2025 quiero ser candidato a Intendente por el Partido Colorado. Hoy ya soy conocido, pero quiero que me conozcan más y lamentablemente como te dije al principio, acá, si no tienes un cargo público desde donde poder ayudar, no existís. Si obtengo un cargo lo quiero usar, usar bien, para ayudar. Sé que hay cargos en lugares donde algunos cobran el sueldo y desaparecen, entonces si aparece un cargo para Galliazzi yo lo voy a agarrar. No por la plata, lo agarro porque se puede hacer cosas, si alguien me oferta un lugar en la intendencia, lo agarro, lo voy a usar, va a ir gente mía.

Quiero ser visible, quiero mostrarme en política, quiero mostrar una política diferente que es posible.

-¿Qué le depara el futuro en el ámbito electoral?

Mi abuelo, cuando yo tenía 5 años, me decía, «M’hijo hay que hacer la diaria», me quedó eso y lo llevo a la práctica. Por eso promuevo talleres para mujeres afuera, mujeres que no tienen nada que hacer. Yo me considero un tipo que conoce mucho el campo y no conozco el campo como estanciero, conozco al pueblo. He intentado explicar donde tienen que llegar en los pueblos, a políticos que van al pueblo y hablan y hablan. En los pueblos hay necesidades mucho más simples, Doña María lo que necesita es que le acomoden la entrada de la casa con un poco de balastro, por ejemplo.

Voy a ir con candidatos fuertes a la alcaldía por la lista 4000, ya cuento con candidato a edil, Walter Araújo, que salaba cueros en la casa de mi abuelo, hace cuarenta años, ahora está en política, vino conmigo como candidato a edil. Este señor se ganó el lugar y sé que vamos a trabajar bien juntos, mi idea es esa, hacer cosas por la gente, voy a seguir siendo amigo de Blardoni, voy a ir a las reuniones a las que me invite. Voy a seguir hablando con Andrés Lima. Pero voy a acompañar a (Gonzalo) Leal, pero con la impronta de mi lista, porque creo en la renovación del Partido Colorado, pero no de edades. Hay que buscar la vuelta, hay que volver un poquito a lo de antes, a remendar.