Jueves 16 de julio, 2020
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Yrupé: la nueva variedad de frutilla que ya ocupa el 40% del área en Salto

En 2019 se presentó la nueva variedad de frutilla INIA Yrupé, enfocada a una mejora tanto desde el punto de vista sanitario como también en sus cualidades de sabor, color, conformación y niveles de producción, frente a la variedad Agatha que fue la herramienta que permitió superar la crisis de muerte de plantas en 2015, en Salto.
Esta nueva variedad forma parte de un proceso de mejoramiento genético del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) en su estación Experimental Salto Grande. Este proceso se aceleró en 2015, cuando se tuvo que solucionar la problemática generada por la mortandad de plantas.
El Ing. Agr. Esteban Vicente, investigador de INIA Salto Grande, dijo que “INIA Agatha o N48-3 fue el primer material que permitió frenar esa problemática de muerte de plantas, pero lo bueno que tenía Agatha en varias características también lo tenía en algunas debilidades importantes que con Yrupé pensamos que ya las podemos superar”.
Detalló que en el año 2015, cuando se genera el problema, la variedad Agatha se encontraba en evaluación a nivel de chacras y al confirmarse su comportamiento “ante enfermedades de tallo y de raíz, fue una cuestión de la implementación de su liberación que se hizo a través de los viveros en 2016-17 y ahí ya paso a ser la variedad principal en Salto”.
Yrupé
Para resaltar las cualidades de la variedad Yrupé, Vicente la comparó con Agatha. En este sentido remarcó que “tiene mucha mejor forma durante todo el ciclo, algo que supera a Agatha que tiende a tener frutas más deformadas al inicio”.
El sabor es algo relevante en la nueva variedad, ya que es “más equilibrado que en Agatha donde predominaba mucho la acidez” y luego su aspecto visual genera una mayor predisposición a que el consumidor final la prefiera, “tiene más brillo, un color rojo intermedio muy adecuado, que hacen que el producto en sí, desde el punto de vista de calidad resulte superior a INIA Agatha”.
A nivel sanitario y productivo, Yrupé registra “una menor incidencia de botrytis, o sea de la podredumbre gris a nivel de frutos y es menos preferida por las arañuelas, por los ácaros, son los talones de Aquiles de la variedad Agatha”. Por lo tanto el profesional remarcó que la nueva variedad mantiene la tolerancia a enfermedades de raíz y tallo y suma su mejor comportamiento a botrytis y arañuelas.
La productividad de esta nueva variedad es más constante y equilibrada en el período de producción, que recordemos va desde mayo a octubre, pero en general mantiene la productividad de Agatha. Sin embargo la gran diferencia es su constancia en la producción mes a mes, principalmente la cosecha hasta fines de agosto que es donde el productor posee una relación de precios mejor.
El profesional recordó que Agatha tiene la característica de cuajar mucha fruta de golpe, pero al mismo tiempo de bajas también pronunciadas en momentos importantes del año, “o sea que podemos tener una producción de mayo si el año es muy bueno y una caída de junio o una buena producción de junio y una caída en julio” explicó.
En el caso de Yrupé, “hay una curva de producción que es más estable, equilibrada, donde las cosechas son más reguladas y no se hacen esos grandes picos de caída comparado con Agatha”, sin embargo el volumen final de producción depende mucho del año y las condicionantes climáticas.
Talón de Aquiles
Como toda variedad tiene sus puntos fuertes, como los señalados anteriormente, pero también tiene aspectos a cuidar, o como se dice comúnmente un “Talón de Aquiles”. En este sentido el Ing. Agr. Esteban Vicente dijo que “el tema que hacemos hincapié siempre es en la baja producción de estolones en los viveros”.
Recordemos que, a diferencia de otros puntos del país y el mundo, en Salto la producción de frutilla “está basada prácticamente en viveros propios que hacen los productores en sus chacras”, por lo que la “producción de estolones para el sistema de viveros propios es importante”.
Para levantar esta limitante, Vicente explicó que a nivel de los viveros se ha realizado una alianza con un laboratorio privado para la producción de plantas madres micropropagadas, que ha permitido una mayor producción de estolones.
“Las plantas micropropagadas, por las situaciones en la que se genera, estimula mucho la producción de estolones inicial y eso ha sido muy claro este año para el caso de Yrupé. Es decir que para una planta madre tradicional que se usa de punta de guía para un vivero viejo, tuvo mucho menos producción de estolones que la planta micropropagada”.
Si bien es una debilidad de la variedad, Vicente dijo que también determina “menos trabajo de sacada de estolones pos trasplante, que es un trabajo que normalmente hay que hacerle a la planta. Es la retirada de alguna hoja que va quedando vieja y los estolones que emite la planta en los trasplantes”.