Sábado 5 de diciembre, 2020
  • 8 am

La formación profesional como herramienta de desarrollo

Dr. César Signorelli
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Dr. César Signorelli

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Dr. César Signorelli
El INEFOP (Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional) viene analizando con sentido crítico su funcionamiento.
Recordemos que su competencia central es la formación profesional, nucleando a Comités Sectoriales (salud, construcción y turismo, entre otros) y Departamentales, haciendo a su vez hace el enlace de las actividades de formación con aquellas entidades de capacitación (las conocidas ECAs), tanto públicas como privadas, a través de las cuales terceriza la ejecución de sus competencias.
Y aunque esta es la más visible (lo que lleva a muchos a pensar que es la única), ofrece además capacitación y asistencia técnica para empresas y emprendedores, apoyando iniciativas de negocios o potenciando su desarrollo a través de una Unidad específica.
Tiene competencia también en materia de desarrollo del cooperativismo, para el cual la formación de su fuerza laboral es neurálgico (en particular las cooperativas de trabajo).
Muchas veces, su real funcionamiento dista de sus cometidos y competencias.
Esto obedece a tres factores, fundamentalmente.
En primer término a la escasa coordinación de las actividades entre los sectores sociales (gremiales de trabajadores y empresarios). En particular en el interior del país, donde esos Comités Departamentales son integrados por las Intendencias. Esto es de central importancia, en tanto el eje y efectividad del funcionamiento del sistema radica en esa indispensable coordinación.
Se está pensando entonces en alternativas para mejorar la gestión, una de ellas -medular- consiste en la regionalización de las actividades. Y Salto debería estar atento a la coordinación de menor grado que seguramente se habrá de presentar y ubicarse en la primeras línea, sobre todo si reparamos en que en nuestro departamento en 2019 los ingresos medios fueron un 33% menores que el promedio nacional y la tasa de desempleo cerró en 12,5% anual (15,8% el femenino), cuando el promedio nacional fue del 8,9% (datos proporcionados por el Ec. Joaquín Forrisi). Como se aprecia, las debilidades del mercado de trabajo preceden a la pandemia.
En segundo término, en la falta de planificación y definición de prioridades, lo que ha llevado a que las actividades de formación no guarden la debida relación con las necesidades reales del mercado de trabajo, tanto en contenido como en calidad. A tales efectos INEFOP contrató recientemente técnicos (entre ellos economistas), para que analicen factores tales como el impacto de la tecnología y el rediseño de cursos a través de la capacitación virtual. Se va camino a un indispensable control de calidad en materia de formación profesional.
En la actualidad se verifica una repetición de cursos sin considerar las realidades geográficas, los programas no se adecuan a la segmentación del mercado y los niveles de calidad son muy dispares (en general deficitarios), lo que indicaría que se debería ir a programas únicos aplicados a cada realidad, mediante la protocolización de los mismos.
Y esto lleva como corolario al tercer factor y consecuente medida, el control a través de una Unidad única de Certificación.
Se formó entonces una Comisión Tripartita sobre empleo y sustentabilidad de las empresas, con origen en el Consejo superior Tripartito (máximo órgano de negociación colectiva).
De modo entonces que INEFOP se reformula. La formación profesional irá directamente ligada a los requerimientos de las actividades, necesidades y realidades de las empresas, que son las que en definitiva generan y dan empleo.
El interior ha presentado un marcado déficit en la materia. Sería bueno acoplarse a estos cambios y participar activamente de los mismos. Gobiernos Departamentales, gremiales empresariales y sindicatos deberán trabajar en esto, pero agregando mayor rigurosidad y calificación técnica, pues así lo está demandando el órgano que nuclea y coordina pero, sobre todo, porque así lo exige la compleja realidad.