Jueves 22 de octubre, 2020
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Cepas de leishmania que circulan en Uruguay son las más virulentas de los países limítrofes

La leishmaniasis ingresó a Uruguay en 2015 en el departamento de Salto y los científicos del Instituto Paesteur junto con el Instituto de Higiene y la Facultad de Veterinaria estudiaron varios perros afectados por este parásito, para saber las características específicas. En 2010 se había detectado por primera vez la presencia del vector que transmite esta enfermedad.
INVESTIGACIÓN
Paula Faral es integrante del Laboratorio de Interacciones Hospedero Patógeno de la Unidad de Biología Molecular del Institut Pasteur y autora de un artículo recientemente publicado en la revista de la Royal Society of Chemistr sobre esta enfermedad, explicó a Montevideo Portal de qué trata el trabajo que llevan a cabo en su laboratorio y los hallazgos que encontraron. «A partir del brote de 2015 de leishmaniasis visceral canina que surgió en Salto es que pudimos acceder a muestras de aspirado de ganglio de los primeros caninos infectados, incluso de los casos índice», explicó Faral. «Esto fue bueno porque pudimos obtener cargas parasitarias altas, o sea, perros con mucha leishmania que es necesaria para poder después aislar. Aislar quiere decir traer al laboratorio y poder contar con esos parásitos de esa primera infección uruguaya para poder caracterizarlo, saber de qué se trata, de dónde vienen y explorarlos un poquito más», agregó.
LAS CLAVES
Dentro de los principales hallazgos encontraron que efectivamente estas cepas «tienen una mayor infectividad, comparadas con otras cepas de la región». La característica de esta enfermedad, la leishmaniasis visceral, es que cuando primero entra a un país entra la forma canina. Los perros se infectan mucho y empieza a diseminarse la enfermedad. A los pocos años empiezan a aparecer los casos humanos, eso fue lo que pasó en nuestro país. En 2018 tuvimos el primer caso humano de leishmaniasis visceral en humanos. La primera droga para el tratamiento de la leishmaniasis visceral humana es la Anfotericina B, fármaco al cual veían una resistencia diferencial «de esta leishmania con la leishmania brasilera». «Tenemos en el país las capacidades de identificación de leishmania, sabemos cuál es el nombre y apellido de la leishmania que está causando la enfermedad, porque a veces pasa que vienen casos importados. A raíz de este trabajo generamos la capacidad de poder identificar a la leishmania causante y de poder caracterizar su perfil de resistencia y monitorearlo», agregó.
AUMENTO DE LA RESISTENCIA
La investigadora advirtió que «puede pasar que con el correr del tiempo si hay un mal uso de los fármacos esta resistencia aumente y está bueno tener la capacidad nacional de poder observar eso». «Lo que hicimos fue decir cuánto infectan las leishmanias uruguayas contando cuántos macrófagos teníamos infectados contra otras cepas no uruguayas y cuánto infectaban estas», añadió. Lo que vieron es que las cepas uruguayas eran más infectivas. «También tenían mayor capacidad de replicar dentro de los macrófagos, entonces tienen un ciclo infectivo más rápido, por lo que puede ser algún indicio de la alta virulencia que veíamos», dijo Fara.
SITUACIÓN ACTUAL
«Ahora la enfermedad también está en Bella Unión (Artigas) ahí lo que vemos es que es un poco menos virulenta», explicó Paula Faral. «El Ministerio de Salud Pública está haciendo un relevamiento en los departamentos del norte del país, pero también trabaja en la identificación de flebótomos (insectos) que es el vector que utiliza este parásito para transmitirse», sostuvo la bióloga. Por último, Faral aclaró que «el contagio directo de un perro a otro es menos probable, pero existe». «Se ha visto que se puede transmitir entre perros por transmisión sexual o en peleas de perros donde hay contacto de sangre, pero no es la transmisión más frecuentes», dijo la bióloga. (Fuente: Montevideo Portal).