Martes 19 de enero, 2021
  • 8 am

Empezando con buen tino

Si algo entorpeció el andar del primer Salto Fútbol Club allá por los años 2003 y 2004 fue la mala relación que hubo desde un principio con la Liga Salteña de Fútbol.
Ya sea a causa de celos de dirigentes por el intento de crecer de sus colegas y amigos, o por temor a que el fútbol profesional opacara sus trabajos y la vida de las instituciones que tanto amaban, lo cierto es que en aquel momento la mayoría de los clubes amateurs y neutrales pusieron palos en la rueda al nuevo ser.
No se dieron cuenta que se iba a potenciar todo el fútbol salteño, que es lo que la gran mayoría quiere y que, en todo caso, si algún sector iba a perder terreno eso iba a suceder por no poder o no querer acompañar la evolución del deporte. Se decidió no apoyar y mantener al fútbol salteño en la chacrita, lejos de los mejores.
Luego hubo un intento que no prosperó desde su mismo inicio, sin llegar siquiera a tender puentes con los distintos actores del medio local. Pasó rápidamente al olvido.
Hoy, sabedores de la historia, los hacedores de la nueva aventura han intentado blindar de sentimientos externos a Salto FC y uno de los primeros pasos que se dieron fue hablar con los propios neutrales de la Liga Salteña.
Es fundamental que haya una buena relación entre ambas, porque aunque pertenecen a otros ámbitos de competencia se pueden complementar si se articulan en la organización de fondo.
Desde el club profesional se pueden promover y jerarquizar valores del amateur y viceversa, sin comprometer patriomonios.
Está claro que materia prima hay como para trascender fronteras y seguir el camino que transitan desde años otros medios del interior, no sólo jugando a nivel nacional sino ya también al internacional.
En este inicio Salto FC y la Liga Salteña se dieron la mano de palabra. Entre otras cosas, acordaron por ejemplo en no superponer horarios de actividad oficial, pero sería importante también coincidir en muchos más aspectos que no se dieron antes para que el proyecto avance en su máximo esplendor.
Hay una sociedad económica que debe transmitir desde el plano financiero y administrativo una buena imagen al fútbol y a la sociedad en general, es decir, dar garantías.
El 26 de noviembre se dará un primer paso, con llamado a nuevos y a los viejos protagonistas para conformar un equipo de trabajo y medir con qué se cuenta para avanzar hacia los objetivos.
Desde la oratoria, el fútbol uruguayo reclama la participación de Salto, reconoce su potencial, pero también es cierto que el de la AUF no es un campo sencillo para el fútbol del interior, es más bien un terreno minado en el que hay que saber donde pisar para no morir en el intento.
Esas intenciones están sobre la mesa y se ha tendido un puente necesario para unir dos terrenos hasta hoy muy separados, que en los primeros años del siglo permanecieron alejados y fueron factor decisivo para un fracaso que se espera no repetir.
Freddy Aguirrezábal