Martes 26 de octubre, 2021
  • 8 am

Entre rinocerontes, políticos corruptos y demagogos

Dr. Pablo Perna
Por

Dr. Pablo Perna

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Por el Dr. Pablo Perna
En un estudio de televisión sentados seis personas, a blanco y negro, todos de saco y corbata, dos eran los moderadores, dos defendían al gobierno militar con el “SI”, Coronel Bolentini y Dr. Viana Reyes y dos a la Democracia con el “NO”, Dr. Enrique Tarigo (colorado) y Dr. Pons Etcheverry (blanco). Hacia 8 años que el gobierno cívico militar había dado el golpe de Estado, las libertades individuales se habían restringido, por lo que no existía desde el 27 de junio 1973, momento en que se abolieron las cámaras, un debate televisado donde dos civiles confrontaban públicamente con los representantes de la dictadura militar; era la noche del 14 de noviembre del 80 y se debatía sobre el plebiscito constitucional que se celebraría el 30 de noviembre de dicho año.
Los militares querían legitimar su poder y perpetuarse en el mismo, por lo que promovieron la reformo de la Constitución. Los que votaran por el “SI”, significaba “Voto por SI el proyecto de reforma constitucional plebiscitada”; y el “NO”, votaban lo contrario. En definitiva la campaña se resumía en lo siguiente: si ganaba el “SI” seguirían ilimitadamente los militares en el Gobierno; y si ganaba el “NO”, se abriría un proceso de apertura democrática.
Los militares dominaban los medios de comunicación, por lo que la capacidad propagandista estaba en un 100 % dirigida arbitrariamente por los mismos; hasta eligieron el color de la papeleta celeste, en un claro paralelismo al color de la bandera y al nacionalismo. Por otra parte los civiles tenían prohibido el derecho a reuniones y los políticos estaban proscriptos, presos o en el exilio, por lo que hacer campaña por el “NO” era prácticamente imposible, casi ilegal.
El exceso de confianza de los militares, guiados por encuestadores que daban un triunfo arrollador del “SI”, permitieron que el acto electoral sea abiertamente transparente; en este marco es que se realiza el debate que fue esencial para el triunfo del “NO”, en virtud que no se había contado con anterioridad de un medio de comunicación masivo que permitiera hacer publicidad en contra de las propuestas dictatoriales.
En un clima tenso, los defensores del “SI” justificaban el golpe militar y reforma constitucional fundándose que los políticos eran corruptos y demagogos, motivo por el cual habían irrumpido la democracia, idea que se repetía una y otra vez. En ese fragor, toma la palabra el Dr. Pons Etcheverry, sosteniendo: “Siempre hay civiles que aceptan la supremacía militar, siempre habrá rinocerontes, el gobierno militar nunca se divorciará de los civiles, porque siempre habrá civiles rinocerontes”. Al frente, se encontraba el Coronel Bolentini, un hombre de sobrepeso, que llevaba puesto una corbata corta y gruesa que complementaba su personalidad grotesca, recostado hacia atrás, humo por medio, se reincorpora y mirándolo de forma intimidatoria lo interrumpe sosteniendo: “Yo digo y me resisto a admitir el calificativo de rinoceronte para todos los civiles que han entendido que su función patriótica era colaborar con las fuerzas armadas”.
Ante estos dichos, el Dr. Tarigo con brillantes intelectual, con sarcasmo y humor, prende un nuevo cigarrillo, mientras su compañero terminaba el suyo, y le responde: “Si ustedes afirman que los políticos son corruptos, entonces por qué los colaboradores con los militares no pueden ser rinocerontes, coronel, no hay que enojarse por eso”. Sorprendido el Coronel por la respuesta y dándose por aludido concluye: “Yo no me enojo, si yo no soy civil, soy militar”.
En ese marco y para sorpresa de todos los uruguayos triunfa el “NO” obteniendo el 57.2 % a favor y el “SI” un 42.8 %. De esta manera se abre un proceso largo y complejo de negociaciones entre militares y actores políticos, culminando el 3 de noviembre de 1984 en lo que se llamó el “Pacto del Club Naval”, donde jerarcas militares y representantes del Partido Colorado, Frente Amplio y Unión Cívica pusieron día y hora a la finalización de la Dictadura. El 25 de noviembre se realizaron las elecciones, siendo electo Presidente Sanguinetti y vicepresidente el Dr. Tarigo, asumiendo sus funciones el 1º de marzo de 1985.
En honor a la memoria de la República, los Jóvenes del Partido Colorado, que ayer jugaban un rol esencial en la campaña del “NO”, claros ejemplos fueron Manuel Flores Silva y Ope Pasquet, al conmemorarse hoy 40 años del plebiscito constitucional que fue el punta pie inicial que dio lugar a la restauración democrática, brindan un justo homenaje, el que apoyamos y reivindicamos fervientemente.
¡Viva la República!