Domingo 7 de marzo, 2021
  • 8 am

Termas en el Cerro

Leonardo Vinci
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Leonardo Vinci

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Por Leonardo Vinci
En las elecciones del año 2.000 cobró fuerza una propuesta electoral de los grupos colorados que acompañaron la candidatura del Dr. Batlle a la presidencia de la República: las Termas del Cerro.
La misma consistía en la reinvención del Cuartel Gral. Artigas y el área circundante y su transformación en un proyecto turístico, termal, hotelero,  deportivo y/o de salud.
El pozo intra basáltico de agua termal, casi 10 hectáreas de terreno en el corazón de la ciudad y construcciones aptas para el reciclaje habitacional, resultaban un atractivo enorme para la inversión privada de gran envergadura.
Un complejo hotelero de categoría tendría un alto impacto en la valorización inmobiliaria en esa extensa área de la zona norte salteña, además de inversión productiva para la economía del departamento; ladrillos con valor agregado y fuentes de trabajo.
El proyecto de Termas en el Cerro tendría- además- implicancias diversas tanto para el departamento en general como para su zona de influencia.
Se encontraba ocioso un pozo de gran volumen y temperatura de agua del Acuífero Guaraní, y existían los predios adecuados para la instalación de nuevos centros termales.
Estos emprendimientos pudieron concretarse, pero quizás lo que faltó fue la visión política emprendedora, la voluntad progresista que tuvieron Barbieri, Vinci y Malaquina para desarrollar las Termas del Arapey y Daymán.
El común denominador de las ideas en danza era la perforación del pozo por cuenta de OSE para el suministro de agua potable. Recordemos que la obra fue financiada por los clientes salteños de la empresa estatal, por lo que bien podría pasar a manos de la Comuna.
La propuesta primigenia de las Termas del Cerro incluía un proyecto ambicioso y transformador además de presentar un negocio turístico e inmobiliario de gran escala.
El lugar era apropiado para la construcción de un complejo hotelero y de servicios de primera línea. En el marco de Salto como capital regional, un hotel internacional de 5 estrellas, con centro de convenciones, espectáculos, spa, centro de salud y parque termal, sería algo verdaderamente revolucionario en la historia de la ciudad y el departamento.
El presidente Batlle se interesó en el proyecto, visitó el cuartel un par de veces, así como su ministro de Turismo, Pedro Bordaberry, pero la idea no llegó a concretarse debido a la crisis económica de aquellos días.
Finalmente, el proyecto Termas en el Cerro así planteado era más un mega proyecto inmobiliario que un mero parque termal en zona urbana y casi céntrica.
Mucho más importantes y valiosas que un pozo de agua termal de más de mil metros de profundidad eran las 10 hectáreas en el medio de Salto, cuyo destino manifiesto sería convertirse en la capital del norte del Uruguay, centro económico y productivo de la región de Salto Grande, ciudad universitaria, paraíso termal, cuna del tannat más premiado del mundo.
En su momento, se planteó el tema en los medios y hubo cierta discusión pública.
La clave del proyecto era el traslado del Cuartel a otro predio del departamento- tal vez cercano al aeropuerto- permitiendo de esa manera la realización de la idea.
Los salteños deberíamos volver a pensar en el desarrollo de estos planes, pues con ellos vendrá el crecimiento, las inversiones, el trabajo y la prosperidad.