Sábado 27 de febrero, 2021
  • 8 am

La oposición en política

Fulvio Gutiérrez
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Fulvio Gutiérrez

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Dr. Fulvio Gutiérrez
Desde que el Frente Amplio perdió la elección nacional, estamos asistiendo casi a diario, a una estrategia de pertinaz oposición a todas y cualquiera de las iniciativas o de los propuestas que plantea el gobernó “multicolor”. Es aquello de oponerse por oponerse, porque en verdad, basta que el gobierno proponga algo sobre un tema cualquiera, para que los voceros frentistas salgan al cruce con argumentos que, en algunos casos son banales, y en otros casos son absurdos. Véase por ejemplo que el Frente Amplio se ha “subido al carro” del referendo contra la LUC, buscado derogar o dejar sin efecto una cantidad de artículos, donde se incluyen algunos que el propio Frente Amplio votó en el Parlamento. Véase que el Frente Amplio protesta por la confidencialidad que el gobierno alega en cuanto a las negociaciones con los laboratorios por la compra de vacunas, cuando el gobierno frentista abuso de esa confidencialidad y del secretismo cuando negoció con UPM el contrato que entregó nuestros destinos a una multinacional finlandesa. Véase que el Frente Amplio reclama participar en las decisiones del gobierno, cuando el Cr. Danilo Astori sale la palestra pública diciendo que “No debimos haber gobernado ignorando totalmente a los demás”, y agregando como si eso no fuera claro: “Durante nuestros gobiernos hicieron propuestas que muchas veces ni siquiera tuvimos en cuenta”. El propio Mujica dijo en una entrevista que había sido un grueso error del Frente Amplio no haber dado más espacio a sus oponentes en el pasado. Es que la izquierda uruguaya siempre vivió en el reino de la hipocresía, de la cual es uno de sus cultores más fervientes. Entonces uno piensa con cierta racionalidad, y llega a la conclusión que eso no es oposición política seria, sino la locura absurda de una oposición por la oposición misma.
No se puede olvidar jamás que la oposición de quienes perdieron una elección contra el gobierno que la ganó, es la esencia de un sistema democrático y republicano como el que tenemos en nuestro país. Más aún, la oposición tiene dos objetivos fundamentales: oponerse y controlar. Pero oponerse con fundamentos serios, con racionalidad, con ideas claras, con franqueza, con buena fe, y no con la contradicción de borrar con el codo lo que firmaron con la mano; y lanzando una seguidilla de cuestionamientos, o reclamando una participación en las decisiones de un gobierno que perdieron, de un poder que ya no tienen, y buscando un protagonismo que no supieron conservar. Muchos dirigentes frentistas olvidaron una máxima ética que impide reclamar como oposición a un gobierno, lo que cuando fue gobierno no le dio a aquella oposición.
Esta torpe actitud de Frente Amplio se veía venir. No olvidemos que en el programa frentista para las elecciones departamentales de Montevideo, se proponía una política de enfrentamiento – cual enemigo- con el gobierno nacional (Tercer párrafo pág. 3); ni que el 22 de agosto de 2020, Movimiento Tupamaros y el MPP., dieron a conocer la “Estrategia para la etapa –Autocrítica y Coyuntura”, que está publicado en internet, donde se anticipa una cerrada oposición para doblegar y aislar al gobierno de la coalición “multicolor”. No. La política no es así. No debe ser así. En todo caso será la política del Frente Amplio con códigos que rechazamos de plano. Pero no es la forma como debe encararse una oposición al gobierno de turno.
Tal vez por eso perdieron. Porque quince años en un gobierno desgasta, lo que entendemos como una consecuencia normal. Pero también puede corromper, y eso ya no es normal. Es un abuso, es una actitud delictiva e inmoral, que la ciudadanía no toleró.