Jueves 4 de marzo, 2021
  • 8 am

La destructividad en los vínculos de pareja

Gisela Caram
Por

Gisela Caram

150 opiniones

Ps. Gisela Caram*
Cuando pensamos en algo destructivo en un vínculo, la tendencia es a creer que uno es el malo y otro el bueno. Lo destructivo se desencadena en un vínculo y tiene que ver con cosas que cada uno trae en su mundo interno y otras cosas de ese vínculo singular, que se despliegan, a partir de situaciones que se van dando.
En la película “Fragmentos de una mujer”, (Netflix) podemos observar en la historia de esta pareja que pierde una hija al nacer, la escalada de la destructividad.
Al desgarrador comienzo de la historia, que es el trabajo de parto y el dolor de la pérdida, le sobreviene lo que se desencadena después, la fragmentación de la pareja y el bloqueo emocional de esta madre, que no puede por mucho tiempo conectarse con su sufrimiento.
El esposo, que puede manifestar su angustia, queda como en el aire, porque ella no puede sostenerlo y al no tener él, otros soportes afectivos, se va encerrando en sí mismo, y la situación va generando desconexión entre los dos. Frente a lo que podríamos pensar como fragmentación, partición o despedazamiento interno de la pareja, se va desencadenando una brutal destrucción, que van sacando, unos con otros hasta hacer de esta historia, una película muy fuerte.
La pérdida de un hijo genera en cualquier familia un descalabro. Una herida profunda e irreparable, pero no necesariamente, hay ruptura en la pareja o la familia.
Esta película muestra el desmoronamiento interno y la inevitable ruptura.
El no poder hablar de lo sucedido entre ellos, el bloqueo emocional, el enojo, la impotencia va gestando el derrumbe. Acá se va perdiendo la “Sintonía” de la pareja, ambos quedan desencontrados. No pueden captar, o darse cuenta, o relacionar la dolorosa experiencia compartida.
A partir de esta película, voy a abordar algunos aspectos, que desvitalizan una relación de pareja. Una pareja se puede ir desgastando y no necesariamente tiene que haber una pérdida como en esta película.
La falta de diálogo, la comunicación dificultosa, los malentendidos, son también corrosivos.
La comunicación dificultosa, que incluye, el silencio del otro.
Y esto puede ser violento, doloroso y estéril, no lleva a ninguna parte.
Otro aspecto corrosivo es la manipulación. Cuando uno induce al otro a determinada conducta, beneficiosa para si mismo. Uno tiene el poder de dominar a través de una mirada, una palabra o un acto. A veces la manipulación no es consciente, pero es un mecanismo al que se van acomodando sin darse cuenta. Por ahí alguien siente que va perdiendo su identidad, ya no hace o dice lo que siente y piensa, sino que hace o dice lo que el otro espera que diga o haga.
A veces, las parejas están años juntos sin haber experimentado o construido un espacio de los dos, donde la honestidad y la sinceridad son parte de los cimientos de un vínculo saludable. Conversar no tiene por qué ser el desenlace de una discusión.
Aceptar que no siempre vamos a pensar igual o lo mismo, y eso no debería ser motivo de conflicto. Aceptar que somos diferentes, es parte del crecimiento entre dos.
Hay que diferenciar en el “conversar”, el “sincerarse”, o dar un “parte diario”. Un parte diario es imposible, porque siempre se omiten cosas, y contar cada paso, puede ser por una necesidad de control de uno u otro.
La sinceridad lleva a la construcción de la confianza y para eso, hay que tener una constancia en los sentimientos, los diálogos. Esto lleva a una memoria e historia de lo que conocemos del otro y lo que tenemos que cuidar para conservar.
Si callamos lo que en el andar vamos sintiendo, se van acumulando emociones negativas que el otro, no tiene ni idea. No se trata de decir todo, ni de callar todo, sino de mantener una constante en la conversación, esto es lo que hace a la calidad de la sinceridad.
Lo que desgasta, lo que fragmenta el DOS, es la violencia del silencio, de lo no dicho, lo oculto, la mentira, el engaño, la desvalorización, los manejos afectivos, los resentimientos guardados por años…
Esas decepciones que llevan a duelos eternos, reproches viejos y a rupturas internas irreparables…
*Especialista en Psicoterapia Vincular