miércoles 24 de abril, 2024
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Joven salteña con hipoxia cerebral reclama al BPS le sea otorgada una pensión para su rehabilitación

Por Carlos Arredondo
Lucía Soledad Montero Montero, tiene 23 años, que al momento de nacer sufrió una hipoxia cerebral que le dejó secuelas para toda su vida en el hemisferio derecho de su cerebro, lo que le provoca problemas de motricidad y del habla. Además en el año 2018 en una clínica de la capital los médicos le diagnosticaron hernia de disco, motivo por el cual actualmente se encuentra en sillas de ruedas. La joven también es celíaca y a pesar de todos los problemas no han logrado que el BPS le adjudique una pensión, y tampoco que le financie el tratamiento que le permitiría una mejor calidad de vida.
REHABILITACIÓN
CAMBIO habló con Lucía y su mamá para conocer más detalles de la situación. La joven comenzó explicando que «Yo soy bastante independiente, en el sentido que trato de hacerme todo yo sola, de valerme por mí misma, pero hay cosas que no puedo. Y el tema es que yo arranqué un tratamiento en la clínica del centro de prematuros, que me tomaron porque golpeamos todas las puertas de BPS y no me tomaron para hacer los tratamientos adecuados. Entonces el Centro de Prematuros se ofreció, hace muy poquito tiempo, el tratamiento para poder hacer una pequeña rehabilitación y fue cuando mejoré un poco, pero a partir del 2016 mi salud comenzó un retroceso y estoy cada vez peor». «Yo estudiaba, jugaba al futbol, hacía vida normal. Fui muy discriminada en el liceo IPOLL, tuve que dejar los estudios por esa discriminación y lo que busco ahora es que el BPS haga justicia y me otorgue una pensión «, explicó.
DESAMPARADA
La vida normal de Lucía se extendió hasta el año 2016. «en aquel año empecé con problemas en la pierna derecha, se me hinchaba desde el comienzo hasta la rodilla. Iba al médico, me hacían una placa y me mandaban calmante y «para tu casa». Y todo fue así como durante un año, hasta que me atendió el Dr. Madeira quien me dijo que podía tener una tendinitis, pero nunca hubo un diagnóstico clínico, nunca se pudo saber qué era lo que tenía». La joven continuó contándonos: «En el 2018 él me manda a la clínica IMOS, en Montevideo. Allí me mandaron un tratamiento: debo hacer hidroterapia, fisioterapia e hidro-gimnasia, por la hernia de disco que me descubrieron allí. Llegamos a Salto y ASSE no tenía el tratamiento pero me deriva al BPS y el BPS rechaza brindármelo, y ahí quedé desamparada totalmente».
CUENTA EN ABITAB
Según nos contó, en su periplo yendo y viniendo al hospital «la pasé muy mal”. Porque iba desmayada y me decían; otra vez Lucía acá, y debí pasar por el mal momento de ser internada en siquiatría. Resulta que un médico de emergencia resolvió hacerme una tomografía y resultó que tenía dos hematomas intracraneal, uno de 5 milímetros y otro de 6», contó. Con este nuevo diagnostico, Lucía nuevamente recurrió al BPS en busca de ayuda, pero, según nos relata: «el BPS no cede. Sinceramente no se que más hacer, porque nunca especificó bien qué es lo que falta. Montero dijo que su caso tampoco tiene número de expediente en el BPS. La madre de Lucía se llama Marlene Montero y nos contó que ella es el sostén de la familia, y su trabajo actualmente son tres «limpiezas por semana», y a pesar de que no se dan «lujos», «lo que gano no me alcanza», dijo. Contó también que un amigo de la familia abrió una cuenta en Abitab, para que quienes quieran colaborar con Lucía puedan hacerlo; La cuenta es la Nº 11 47 32 (Abitab) a nombre de Lucía Montero.