Sábado 4 de diciembre, 2021
  • 8 am

La rebelión de los números

César Suárez
Por

César Suárez

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Por el Dr. César Suárez
He visto en estos días a un comunicador de un noticiero central de la televisión uruguaya informar con asombro que en la India han batido el record de nuevos casos de covid-19 con cien mil en un día presentado como un drama caótico de la humanidad y casi compadeciéndose de tal cifra.
Ese mismo día, en Uruguay se reportaban tres mil quinientos casos, lo que no dijo el comunicador, es que la India tiene mil cuatrocientos millones de habitantes, o sea, cuatrocientas veces más que Uruguay.
Si multiplicamos nuestros tres mil quinientos casos por las cuatrocientas veces más de población dela India, ellos, ese día tendrían que haber tenido un millón cuatrocientos mil casos, o sea catorce veces más de sus cien mil casos para equiparar la relación con nuestro país.
O sea, que ese día, en la India hubo un caso cada nuevo cada catorce mil habitantes y en Uruguay, un caso nuevo cada mil habitantes.
En ese mismo informe, el mismo comunicador se asombraba de que en Brasil, ese mismo día había habido noventa mil casos nuevos o sea un caso nuevo por cada dos mil doscientos habitantes e informaba que en la Argentina, ese día había habido casi diez mil casos nuevos, o sea, un caso nuevo cada cuatro mil habitantes, o sea, cuatro veces menos casos que en Uruguay.
El mismo día que en Argentina habían muerto doscientas sesenta personas por covid-19, (un fallecido cada ciento setenta mil habitantes), presentado como una catástrofe, en Uruguay se reportaron cuarenta cinco decesos (un fallecido cada setenta y ocho mil habitantes).
Eso más o menos sucede en todos los noticieros donde se compadecen de las dramáticas realidades de otros y sublimando nuestra propia realidad.
La velocidad de crecimiento de las cifras en Uruguay, día a día son alarmantes
Diez de marzo, 91 pacientes en CTI, veinte de marzo, 174, treinta de marzo, 331, 09 de abril, 453.
A este ritmo, alguien tiene que alzar la voz y quien otros si no que las gremiales médicas que están en primera línea de batalla en la asistencia de pacientes internados con infección cobid, quienes tienen más que claro este panorama, cada vez más agotados por el esfuerzo y con más de cinco mil seiscientos casos acumulados dentro del personal de salud y asumiendo cada vez más riesgos y tienen claro también que no es necesario ser adivino para saber la realidad que se avecina con un aumento dramáticamente creciente de pacientes graves internados en centro de terapia intensiva y no debe ser demasiado lúcido para entender que a este ritmo se agotarán los recursos materiales y humanos rápidamente si no hay un giro dramático de rumbo.
Es asombroso que se cuestione el pronunciamiento de las gremiales médicas advirtiendo del caos que se avecina, saliendo al cruce por parte de connotados políticos afirmando que este pronunciamiento profesional se trata de un acto vil al servicio de oposición política al gobierno mientras los caso crecen a un ritmo incontrolable hasta situarse nuestro país a la cabeza mundial de casos diarios por cada cien mil habitantes.
Que debieran hacer las gremiales médicas, ocultar la realidad y no advertir que si todo continua con el mismo rumbo pronto caeremos a un precipicio.
Para tener un resultado diferente, hay que hacer cosas diferentes.
La libertad responsable no se puede dejar a cargo de grupos sociales irresponsables y cuando eso sucede, alguien se tiene que hacer cargo que no puede ser otro que el estado y sus autoridades, alguien tiene que poner coto.
Hay que ser claro, lo que está bien está bien, el ritmo actual de vacunación es altamente positivo, pero lo que está mal, está mal, hay que terminar con la necedad, hay que advertir a tiempo que hay que hacer algo diferente cuando el ritmo que llevamos nos conduce a una tragedia incontrolable.
Los números son números y no tienen signo político, sólo hay que hacerles caso a tiempo, antes que ya no tenga remedio.