Domingo 5 de diciembre, 2021
  • 8 am

De príncipe a mendigo (I)

Gustavo Varela
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Gustavo Varela

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Por Gustavo Varela
A siete meses de la elección que le permitió al Dr. Lima continuar siendo el Intendente del departamento de Salto por un nuevo período, ya deberíamos estar percibiendo, cual es el rumbo que le imprimirá al mismo.
Un gobierno que repite mandato, se presume que le resulta mucho más sencillo continuar con los diferentes lineamientos que traía del anterior período, corrigiendo, aquellos aspectos que no fueron del todo positivo del mismo.
Indudablemente, que si queremos ser sinceros en nuestro análisis, y no caer en el facilismo de la crítica por ella misma, no debemos perder de vista la situación desfavorable por el que estamos atravesando.
Sin embargo, a la luz de los últimos acontecimientos que se vienen dando, percibimos, aún a pesar de la situación que atravesamos, repito, que la actual administración departamental, se encuentra sin rumbo, errática en las decisiones tomadas, y con un horizonte absolutamente oscuro, de cara al futuro.
Ya lo habíamos pronosticado en un pasado no muy lejano, cuando hablábamos de los personajes “Horrible y Espantoso”, que a la luz de un gasto absolutamente desproporcionado y dirigido absolutamente a crear estructura política, cosa que lo logró, a la luz del resultado electoral, el departamento iba a sufrir un freno de inversión, pues el gobernante que asumiera, si no cambiaba la práctica clientelística, no iba a tener recursos económicos, se iba a quedar literalmente sin plata, cosa que efectivamente ocurrió. Y los últimos dinerillos que dispone el Dr. Andrés Lima, los sigue invirtiendo en ingresar varias decenas de funcionarios. La última de las perlitas es hacer ingresar un cuadro militante de la fracción de la Cra. Marazzano como Coordinador de temas turísticos, cuando el turismo hace un año que no funciona, y percibimos que va a pasar mucho más tiempo, afectado por la pandemia.
De Ripley.
Rocambolesco diría.
Mientras tanto, el servicio de ómnibus, pasó un buen tiempo con recortes de frecuencias, haciendo perder tiempo en las paradas a los usuarios, cuando por ejemplo la población se encuentra vacunando, lo que es un contrasentido.
Las autoridades adujeron que eran medidas para bajar la movilidad, pero no tengan la más mínima duda que era por falta de dinero.
Esos son los contrasentidos que lo marcamos en el pasado, y lo seguiremos marcando hacia el futuro.
La gente precisa obras.
La gente precisa que los servicios se cumplan como corresponde, porque para eso paga los impuestos, no para contratar a un funcionario que se va a rascar la cabeza las 24 horas del día cobrando un buen sueldo, que obviamente se lo mejorarán con una buena compensación, por la esforzada dedicación a la misma. A lo Lima.
Por ese clientelismo obsesivo, hoy tenemos un Intendente que anda mendigante de furgón de cola de dos precandidatos del FA golpeando puertas para ver donde consigue alguna monedita para seguir construyendo estructura política, pues nos anunció que ahora va por un cargo de senador que a Salto le va a resultar muy caro.
Acuérdense de lo que les digo.