Martes 26 de octubre, 2021
  • 8 am

Buenas y malas del Ministro García

Gustavo Varela
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Gustavo Varela

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Por Gustavo Varela
Esta semana, quien estuvo movido a nivel nacional, fue el Ministerio de Defensa, en dos situaciones que son bastantes disímiles, pero que son resabios de problemas que 50 años después siguen coleteando.
El ministro de Defensa Nacional, Javier García, le solicitó la renuncia al presidente del Supremo Tribunal Militar, Gral. (r) Daniel Castellá, como consecuencia de haber encontrado en los archivos de inteligencia, documentos que vinculan a dicho militar con el interrogatorio que se le efectuara al Dr. Vladimir Roslik, en abril de 1984, habiendo fallecido posteriormente como consecuencia de apremios físicos.
Indudablemente el Ministro tomó una resolución rápida y certera, en un caso que no admite dos lecturas.
Lo increíble del caso es que se siga descubriendo en archivos de inteligencia, datos que todos creen perdidos, pero que se sospecha que más que perdidos, fueron hábilmente escondidos, y no precisamente por personal militar.
No hay que olvidar que esos archivos, estuvieron ahí en los dos gobiernos de Sanguinetti, en el gobierno de Lacalle Herrera, en el de Jorge Batlle, en los 2 de Vázquez y en el de Mujica.
Siete gobiernos que tenían datos en sus manos, pero que increíblemente nadie descubrió.
Punto para el Ministro García.
El segundo caso al que me voy a referir es al anuncio por parte del también Ministro Javier García, del estudio de reparaciones económicas a las víctimas de la guerrilla.
Sé que no es políticamente correcto lo que voy a expresar, pero lo siento así, y si algo aprendí de las personas a las cuales acompañé políticamente en estos años, es a expresar lo que uno siente y cree, aunque caiga mal.
Creo que es una mala iniciativa del Ministro García plantear una reparación de ese tipo, no porque no lo merezcan, pues con toda seguridad si lo merecen, sino porque no es posible que el País siga padeciendo de las sombras de esos dos demonios, de esos dos grupos de inadaptados como lo fueron los niños de clase media alta que un día decidieron que como no trabajaban ni sabían trabajar se iban a dedicar a hacer la revolución, y del otro lado los militares mesiánicos que querían gobernar el País, por fuera de la Constitución y la ley, y las generaciones que no habían nacido en aquella época, tengan que pagar reparaciones por los platos que otros rompieron.
Y voy a más, se debería de derogar la reparación que recibieron y siguen recibiendo los involucrados o sus familiares, por las mismas razones.
En el medio todo, un País que quiere dejar atrás 50 años de reproches entre fracciones minúsculas que al final se terminan cuidando las espaldas (como el caso Castellá) pidiendo a gritos que se dejen de joder y que den vuelta definitivamente la página de un tiempo muy doloroso para la democracia.
Punto para abajo para el Ministro García.
Lamentablemente así lo tengo que expresar.