Martes 26 de octubre, 2021
  • 8 am

“Para adelante todo lo posible, para tras todo lo necesario”

Juan Carlos Ambrosoni
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Juan Carlos Ambrosoni

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Por Juan Carlos Ambrosoni
Según todos los pronósticos desde el 1º de marzo de este año – día que comienza la campaña de inoculación contra el covid en nuestro país -, el escenario que tendríamos a esta altura es justamente el previsto. Un auspicioso y concretado descenso de contagios, pacientes en CTI y muertes, sumándole la alta inmunidad alcanzada por los individuos. Claro está que la variable de la agraciada situación en que nos encontramos es la vacuna, su eficiencia nos deja bien parados ante una amenaza que no para de mutar.
Pero estuvimos caso exactamente doce meses conviviendo con el virus y sin la vacuna, el escenario era de incertidumbre, tanto para el ciudadano común y corriente y para quienes nos gobiernan. Aquel contexto configuró toda la cotidianidad en los diversos ámbitos: trabajo, educación, vida social, entre tantos otros. Sobre el curso el Poder Ejecutivo convivía con difíciles decisiones, las del calibre de que vuelvan las escuelas y liceos de manera presencial es el mejor ejemplo, sino también se puede observar en rubros como en los gimnasios para tomar otras dimensiones. Retornaron progresivamente, desde los niños de lo más profundo del interior hasta los capitalinos maravillados por concurrir nuevamente a su centro de estudio. La política se tomó ¡bárbaro! sin embargo hubo que retroceder en ella, lo que implicó una marcha atrás clara y contundente, todo sea por el fin de evitar el empeoramiento de nuestra situación sanitaria y preservar la salud de los orientales.
El fin de los múltiples retrocesos que efectuó el Presidente de la República no tenía otro cometido más que no expandir los casos y así no colapsar el sistema de salud. La vuelta a la “normalidad” era simplemente un anhelo de toda la sociedad, pero no existían motivos que nos permitan esperanzarnos con ello, todavía no se había desarrollado una solución para esto. Cautelosas fueron las decisiones y sobre todo con miras al corto plazo, sabiendo que podíamos recaer en el avance hacia aquella, por aquellos momentos, utópica meta.
Sin embargo, hoy la vuelta a la normalidad parece que podría ser un hecho. Una clara imagen de esto son las medidas tomadas por el gobierno, como el retorno con público a los estadios y los bailes que se harán el día 24 de agosto, sumado a las otras políticas que se implementarán para este rubro. No será un proceso corto y sin pocas piedras en el camino, aunque con una alta tasa de inoculados en el país y el descenso notorio de contagios y decesos tenemos con qué soñar. Pero esa ilusión sin el acompañamiento de una buena conducta colectiva perfectamente puede interrumpir y enlentecer el objetivo final. Con mirar atrás basta para saber que a nadie le temblará el pulso en dar un revés a lo decidido.
Nada está ganado, aunque vamos en camino a ello. Con responsabilidad, buena conducta y colaborando podremos ir poco a poco concretando el anhelo de volver a la normalidad, pero sabiendo qué iremos para adelante todo lo posible y para atrás lo que sea necesario.