lunes 4 de marzo, 2024
  • 8 am

¡Somos tan distintos!

Fulvio Gutiérrez
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Fulvio Gutiérrez

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Dr. Fulvio Gutiérrez
La lamentable intervención del sindicalista argentino Carlos Díaz en el reciente Congreso del PIT CNT, me llevó a pensar en las diferencias que existen entre uruguayos y argentinos. En verdad, hay un sinfín de ejemplos de conductas distintas con nuestros vecinos argentinos, ante situaciones similares, y a veces hasta comunes. Recuerdo algún presidente que fue echado literalmente de su cargo, y sacado en helicóptero de la Casa Rosada. Algo impensable en nuestro país. Tenemos una historia que en muchos aspectos es común (Artigas en Entre Ríos y Corrientes es considerado como un héroe), somos países linderos que compartimos el mismo idioma, casi que las mismas costumbres, similares formas de ser en las cosas comunes de la vida, pero hay “algo” que nos diferencia. Hay algo que está en nuestra “uruguayes” que nos distingue de esa “argentinidad”. Y el exabrupto del sindicalista Carlos Díaz comunicando su intención de favorecer el voto contra la LUC -supongo que entre los ciudadanos uruguayos que viven en Argentina- para “echar a Lacalle Pou”, es una demostración de supina ignorancia sobre cómo se desarrolla la política en el Uruguay, de servil atrevimiento para quedar bien con los concurrentes al congreso –que irresponsablemente ovacionaron las barbaridades que dijo Carlos Díaz- y un desconocimiento de elementales códigos de convivencia al opinar de esa forma, sobre asuntos de otro país. Fue un agravio, no al Presidente uruguayo, sino a lo que la institución presidencial representa para nosotros y a nuestra dignidad que no se puede tolerar.
La triste realidad política que hoy vive la Argentina y los fracasos políticos de sus gobernantes, se ve todos los días en las noticias que llegan de aquel país. ¡Si tendríamos tema para despacharnos a gusto sobre esa increíble realidad! Pero no lo hacemos, precisamente para no cometer las actitudes destempladas y atrevidas del sindicalista Diaz, y no caer en sus mismos errores.
Es más. Pensé mucho sobre si en verdad correspondía escribir esta columna sobre semejante hecho, pues tal vez algunos piensen –con razón- que es darle más importancia que la que el hecho tiene. Sin embargo las declaraciones de algunos sindicalistas uruguayos de jerarquía, me llevaron a expresar mi opinión al respecto. Véase que el novel Presidente del PIT CNT Marcelo Abdala, dijo claramente que a pesar de las diferencias con el gobierno, el movimiento sindical va a defender la institucionalidad democrática”, aclarando que habían invitado a otras centrales sindicales, pero que no pueden “regular lo que dicen las compañeras y los compañeros en sus saludos”. El ex presidente del PIT CNT Fernando Pereira se expresó en términos similares afirmando que nosotros elegimos presidente por cinco años “y este presidente uruguayo va a estar siendo respetado por nosotros durante cinco años”, porque en Uruguay “las bandas presidenciales se entregan de un presidente al otro y ninguno falta”. No obstante, fueron demasiado tibias las expresiones de los dirigentes uruguayos ante la gravedad de las expresiones del “invitado del PIT CNT”
Por otra parte, el ministro de Defensa Javier García, fue lapidario con el dirigente de la Central de Trabajadores de la Argentina Carlos Díaz. Señaló la gravedad de los dichos de Díaz, sin dejar de precisar que el Pit-Cnt que “es un movimiento sindical con trayectoria, merecería que estas cosas, no sólo no las aplaudiera, sino que las repudiara”, insistió.
Toda una situación lamentable originada en la actitud desubicada y rastrera de un sindicalista argentino seguramente acostumbrado a un ambiente en el cual, al parecer, vale todo. Por eso lo del título; ¡somos tan distintos! Y agrego yo, por suerte.