viernes 4 de abril, 2025
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Rivera nos hizo libres en Guayabos.

Leonardo Vinci
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Leonardo Vinci

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Avisos judiaciales

Por Leonardo Vinci.
Hoy celebramos otro aniversario de la batalla de Guayabos.
En tiempos en que los neo-historiadores, con extrema mezquindad, pretenden narrar una deformada versión de los hechos, reivindicamos el heroísmo de Rivera, dándole a Artigas la más importante de las victorias de ese entonces.
En aquel enero de 1815 el ejército artiguista se enfrentó a las tropas centralistas porteñas que ocupaban Montevideo y parte de la provincia desde la rendición de los españoles en junio de 1814.
Las fuerzas militares de ocupación porteñas no querían entregar Montevideo a los orientales. El triunfo comandado por el General Fructuoso Rivera en aquella batalla, dio inicio a la primera independencia. Días después y luego de un gran saqueo en Montevideo, los invasores se retiraban.
Las fuerzas de Alvear se llevaron todo el armamento y dinero de la ciudad, además de su imprenta, volaron el polvorín de la capital oriental y provocaron la muerte de un centenar de civiles. La gesta de Artigas había llegado a su cenit. Los historiadores reconocen unánimemente que «Los Orientales conseguían así lo que tanto anhelaban y que ya habían declarado en el Congreso de abril de 1813, su Libertad, Soberanía e Independencia y al mismo tiempo su autogobierno también declarado en los fogones de la Redota en agosto de 1812 por parte del pueblo mismo en palabras de sus jefes de milicias.»
Las operaciones comandadas por el General Rivera en la batalla de Guayabos nos dejaron un territorio sin ocupación extranjera. Fue el germen de la independencia de Uruguay, que se concretaría doce años después en 1828.
En estos días, en que nos quieren cambiar la historia, se ocultan, disimulan o se ignoran importantes hechos, cuyo conocimiento permitiría a las jóvenes generaciones tener otra visión de los orígenes de nuestra Patria y saber a quienes les debemos el país que tenemos, tal como lo conocemos.
El ofrecimiento que Alvear hizo a nuestro General luego de Guayabos es uno de ellos, ya que la autoridad porteña propuso a Artigas la independencia de la provincia oriental, que el jefe federal rechazó.
Dice Barbagelata que la victoria «llevó al apogeo el poder y la influencia de Artigas; provocó la caída de Alvear, elegido el día antes del combate Director Supremo, y echó las bases de nuestra independencia. Desde entonces fuimos libres de hecho, gobernándonos y dirigiéndonos a nosotros mismos por primera vez. Allí se venció al único pueblo que tenía algún derecho sobre nuestro suelo, como provincia del antiguo virreinato del Río de la Plata.»
El mentís más rotundo a la mezquina y errónea versión que pretende minimizar la victoria de Rivera es el testimonio del testigo más conocedor de la epopeya de Artigas: Larrañaga, quien en su diario de Montevideo a Paysandú lo cita «En este estado y prontos ya para marchar observamos que llegaba al pueblo, en tres columnas, la división que forma la derecha de la vanguardia del ejército oriental al mando del señor don Fructuoso Ribera, y que este dirigiéndose al puerto en una canoa pequeña, y puesto de pie dentro de ella, en compañía de un oficial venía hacia nosotros. Yo deseaba mucho conocer a este joven por su valor y buen comportamiento. Él fue quien derrotó a las fuerzas de Buenos Aires mandadas por Dorrego…» Y no contento con esa mención, cuenta que a su regreso de Paysandú «… nos alojamos en la misma casa y nuestra cena fue tan parca como la primera vez que llegamos a este pueblo. En él se hallaba Rivera con su gente de guarnición, joven de buen personal, carirredondo y de bastante desembarazo y urbanidad; él fue el que mandaba en la acción de los Guayabos que ganó a los porteños…»
¡Cuánto le debemos a Rivera! ¡Él nos hizo libres en Guayabos!