miércoles 28 de septiembre, 2022
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Rodolfo Galluzzo, presidente de la Liga de 2000 a 2006 «Siempre hubo dificultades pero encontramos» balances positivos

Movistar – 19/09/22 al 19/10/22

Muchos dirigentes de nuestro fútbol son recordados por su dedicación y seriedad al compromiso asumido con la Liga Salteña. Rodolfo Galluzzo estuvo cinco años en la cúpula de directriz, hasta que decidió dar un paso al costado. Es palabra mayor para dar su opinión sobre la actualidad y recordar aquellos primeros años del milenio al frente del fútbol.
-Fueron tres periodos en la dirigencia de la Liga, lo suficiente para hablar con autoridad. ¿En qué situación se llegó a aquellos mandatos?
-Cuando en el 2000 los clubes me pidieron ayuda para dirigir a la Liga, que se encontraba en una situación de vacío de poder, pedí un tiempo para pensar, para que me presentaran situación actual y para ver compañeros para cuerpo de neutrales y demás. Luego de eso acepté. Y además se trataba de completar un mandato bianual que había quedado trunco.
Terminado ese ciclo, al tener tantas cosas que habíamos empezado, resolvimos todo el cuerpo seguir dos años más. Y al terminar esos dos años pasó lo mismo y seguimos otro mandato de dos años. En noviembre del último año, en sesión del Consejo Superior comuniqué que para mí era suficiente ese periodo de trabajo. Fue sorpresa, pues no lo había comentado antes, pero así fue, ahí terminé. Creí que había cumplido con mi cuota ante la sociedad. No es algo que extrañe, pero tengo gratos recuerdos y cantidad de amigos y compañeros que no hubiera tenido de otra forma.
Todos debemos en algún momento ayudar honorariamente a sostener este tipo de instituciones. De esa forma aquel que lo necesite pueda desarrollarse como ser humano en sociedad, y más aún si se trata de jóvenes.
-Yendo a un tema que en los últimos días ha sido controvertido; ¿qué significa el concepto de ser dirigente?
-El concepto es muy amplio, se aprende haciéndolo, sobre la marcha y con ejemplos. En ese sentido yo tuve la escuela en mi club, Universitario, con enormes dirigentes, donde primero hice deporte y luego muy joven fui integrando directivas en distintos cargos hasta llegar al máximo, siempre guiado por aquellos que hicieron el club durante años. Doy un solo ejemplo de calidad, empuje y desafío; cuando lograron en 1950, hace 72 años, construir un gimnasio cerrado y con piso de madera, que era único en el interior y había muy pocos en la capital. Esa escuela de dirigentes llevó a que la Liga Salteña de Fútbol fuera dirigida desde presidencia durante 27 años consecutivos por personas salidas de la ‘U’, como fueron el Dr. Anildo Supparo y el Esc. Fernando Irazoqui.
Cuando asumo el cargo de presidente de la Liga tenía una enorme responsabilidad; seguir representando a mi club y seguir el camino de esos dos señores, tarea nada fácil. El concepto que yo buscaría es que para dirigir la Liga yo buscaría a personas que no acepten buscando hacer méritos para otras actividades. Debe haber honestidad probada, responsabilidad, compromiso, cuidado del peso de los clubes como propio y conocimientos y experiencia en manejo administrativo y recursos humanos y para mí imprescindible, capacidad para trabajar en equipo. Eso último es un enorme mérito de mis compañeros en todos esos años, todos estábamos con la camiseta puesta y como consecuencia de ese trabajo los asuntos se resolvían como equipo. Primero fuimos cinco, después siete, el máximo por estatutos, un número que nunca hubo ni antes ni después.
-¿Cambiaron las dificultades que se presentaban antes con respecto a las de ahora?
-Dificultades siempre hubo y las habrá. Por eso un amigo siempre que me veía me preguntaba cómo marchaba la Liga y me decía ‘si no hubiera dificultades y fuera rentado habría cola para dirigente de esa liga’. Cuando asumimos en el 2000, y basándome en lo que había visto en el ’93 y ’94 cuando fui vicepresidente y conocía la interna, los primeros que tratamos fueron organizar totalmente la contabilidad e hicimos abuso con el Dr. Rubido, que era delegado, para consultarlo al respecto y expresarle lo que queríamos, yo principalmente, pues quería mejores y práctivos controles. Así fue que el contador estudió y nos presentó un proyecto de lujo. Lo aceptamos, como si lo contratamos, nos pareció de lo más formal y serio. Durante ocho meses, mientras se aplicaba y se los enseñaba a los funcionarios el sistema de la empresa se transformaba en un éxito. Nos permitió tener un control mensual de la marcha financiera. Nos reuníamos con el tesorero Juan Kutscher, el mejor que conocí en la Liga, y analizábamos cada centro de costo, y si había algo que debíamos observar de inmediato, se hacía y se aclaraba. Creo que hasta hace pocos años se seguía aplicando ese programa. Por eso no entiendo cómo hoy se están revisando por dudas, balances de hace dos años más o menos. Es evidente que algo falló.
-Salvo el año pasado, que CTM cubrió el presupuesto, es muy difícil ‘empatar’. ¿Qué opciones hay para cambiar esa realidad?
-En mis ocho años de actividad, más integrar comisión de festejos de los 100 años, más integrar comisiones de selecciones, siempre buscamos y encontramos que los ingresos fueran más que los egresos sin que la actividad natural de la Liga se resintiera. ¿Parece simple no? Se trabajó mucho para lograrlo y así quedó demostrado en los sucesivos balances anuales, además de dejar muy importantes reservas financieras y sin tener que vender activos.
-¿Le gustaría un estadio Dickinson de piso sintético?
-Estoy totalmente de acuerdo, hay muchos estudios de probabilidades financieras que dicen que es pisar terrenos muy firmes. Sería una notable mejoría para nuestro querido estadio y permitiría otros ingresos.
«La confianza en la Liga
es algo prioritario»
-De tantas historias que habrá vivido en la Liga, que el espacio no permite contar, quizás le quedó alguna anécdota que recordar…
-Sí, una anécdota y una conclusión. Corría el año 2001, estábamos al final del proyecto presentado a los clubes para creación del Consejo Único Juvenil (CUJ), que luego fuera aprobado. Preparábamos el Congreso Anual de OFI en Termas del Arapey, para el que nos ofrecimos a organizar pues casi no existíamos a ese nivel. Cuando somos citados por el intendente Esc. Eduardo Malaquina para ofrecernos en comodato el gimnasio de Avenida Solari, Salto Nuevo había ofrecido a diversas organizaciones pero el resultado de todos fue negativo. Luego de escucharlo pedimos tiempo para dar una respuesta. Nos reunimos, vimos los requisitos y en resumen, luego de cambios solicitados, llegamos a un acuerdo. En festejo de los 90 años de la Liga, con presencia del ministro de Deportes, entre otros se anunció esa cesión y de inmediato nos pusimos a trabajar. El compromiso era hasta el fin del mandado del intendente y así se cumplió. La gestión permitió que ingresos no previstos de una actividad normal de una liga de fútbol ayudaran. Dejó muy buenos resultados a pesar de atravesar la crisis del 2002. Es importante que lo entregamos mejor que como lo recibimos, en todo sentido, estructural y socialmente.
Esta anécdota demuestra dos cosas fundamentales; que a los ingresos hay que buscarlos y que la confianza en la Liga, en su gente para cumplir compromisos siempre fue prioritario. No debemos perderlo. No puede haber dudas al respecto.
-Algo que haya quedado por agregar?
-Comento que un tema se entrelaza con otro y así se sigue. La historia es mucha y los recuerdos también. Agradezco la entrevista, que se debió a la situación actual de nuestra liga de los sucesos recientes y que deseo se solucionen pronto antes de hacer más daño. Comentar hechos de mi actividad me ha traido lindísimos recuerdos y aprovecho para saludar a todos mis compañeros y recrodar con cariño a los que ya no están. Y sinceramente le digo, que todos dejamos el alma en la cancha y a nivel de OFI, o sea en todo el país, se colgó a la Liga de Salto en el sitial que nunca debió perder, tanto es así que uno de nuestros compañeros llegó, por primera y única vez un salteño, salido de la Liga a presidente de OFI.