sábado 24 de septiembre, 2022
  • 8 am

Bullying en la escuela (Parte 1)

Gisela Caram
Por

Gisela Caram

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Ps. Gisela Caram*
Arrancando el año escolar invito a pensar en el cuidado de la construcción de la autoestima en los niños, porque tiene estrecha relación con lo que a veces deben enfrentar silenciosamente en la vida diaria con sus pares.
Los niños manifiestan en la escuela lo que aprenden en sus casas.
El modo de relacionarse con sus compañeros, a veces, es la reproducción de modos de vincularse que no pueden procesar.
Así un niño que tenga vivencias de destrato o sometimiento, lo reproducirá con alguno de sus pares que vea más inseguro, más temeroso, con pocas herramientas para defenderse.
A este modo de relacionarse desde la crítica, el poder, la humillación la burla, y todas las apreciaciones negativas que dispare contra otro que viva como más débil, lo llamamos hoy, BULLYING.
Estas situaciones siempre se dieron, pero a partir del 2000, se le acuñó este título.
Las causas son variadas.
Una es la intimidación por otros niños mayores.
También la naturalización de conductas como la crítica negativa, el maltrato (violencia directa o secundaria, ésta última es la que se observa pasivamente, por ejemplo, en las discusiones de los adultos, donde no pueden hacer nada).
Quizás al comenzar este año, padres y maestros, deberían estar atentos a la emocionalidad de sus hijos. Hay muchas maneras de prevenir. Voy a plantear un tipo de abordaje posible.
Desde la casa
*Promover una autoestima positiva va desde el simple diálogo con el niño, y cómo se emiten ciertos mensajes.
“¿Cómo te fue hoy?”, “¡Con quién jugaste en el recreo?, “¡Querés invitar un amigo a casa? promover la amistad y el juego después de la escuela.
No es lo mismo decirle: “Ordena tu cuarto” que decirle “siempre el mismo desordenado”.
*“Tenemos que hacer más lectura” a decirle “qué mal que lees”. “Uy, no te dio el tiempo de copiar los deberes, vamos a llamar a fulano” a decirle, “no copiaste los deberes, siempre el mismo desatento”.
Situaciones que a veces salen automáticas, sin pensar que los niños de seis años van construyendo su identidad y autoestima en relación a la mirada de los otros.
Por supuesto que ningún padre quiere dañar a sus hijos, pero sin pensar, a veces salen palabras que van quedando como marcas en el aparato psíquico.
Desde la maestra
Aunque se conozca al niño por su ficha escolar, o por lo que los padres puedan aportar, nada mejor que conocerlo desde ellos mismos.
Cada persona en su relato aporta desde su subjetividad.
Hay tareas simples que los maestros pueden hacen al comienzo del año para tener una visión de cómo ese niño se percibe a sí mismo.
Posibles consignas para conocer mejor a cada niño:
* Cómo soy yo.
* Si no saben escribir, pueden dibujarse y luego la maestra pedirle al niño que le cuente una historia de ese dibujo y escribirla ella misma.
Sin duda que esto es un primer insumo para acercarse a la realidad de cada niño.
Con escolares de 4to, 5to y 6to, ya se les puede pedir algo más elaborado como que relate un recuerdo lindo. Sin influir, sin dar ejemplos. La idea es conocerlos. Este conectarse con emociones positivas, abre la confianza en sí mismos, como la capacidad de valoración de las experiencias que han vivido.
*También se les puede invitar a escribir lo que más les gusta de ellos, y a escribirlo sin vergüenza, porque será un trabajo que solo la maestra podrá ver.
La idea es afirmar que no es una vanidad reconocer dos cosas positivas de uno, así como tampoco una vergüenza.
Otra consigna puede ser “qué les gustaría que pasara este año en la clase”
Provocar que el niño sienta, desde la escuela, su pensar como valioso y respetado por su nueva maestra.
Si no hay quórum para actividades individuales, dividir el grupo y plantear juegos es otra forma de conocerlos, pero también, que los más tímidos o inseguros, se sientan expuestos a sus pares.
Es un tema delicado e inagotable que continuaré en próxima columna.
Como sociedad debemos ir estando atentos e ir mejorando estas cuestiones.