domingo 2 de octubre, 2022
  • 8 am

De capacidades e incapacidades

Gustavo Varela
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Gustavo Varela

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Por el Esc. Gustavo Varela
Hace pocas semanas, en reunión de un órgano de conducción partidaria, un dirigente reflexionaba que la situación económica del país y obviamente el del departamento, se estaba poniendo difícil y que era imprescindible tomar medidas de afloje a la misma.
Hoy leo en diario que un dirigente político del departamento, está pidiendo que se tomen medidas de rebajas impositivas, ya que la situación del comercio local está pasando momentos difíciles.
El Intendente (¿?) de Salto, también, no hay oportunidad que deje pasar, para exhortarle al gobierno nacional, que tome medidas para aplacar la situación acuciante del sector comercial.
Leo también que el Senador Charles Carrera, declara que por “motivos humanitarios” autorizó (aunque acusó al ex Ministro del FA, Bonomi, quien está fallecido) de haber autorizado gastar U$S.260.000 en una persona que una bala perdida la dejó en silla de ruedas (¿?)
Como se ve, dirigentes de todos los sectores políticos, siempre apelan a tomar medidas para ayudar a “necesitados de urgencia” cuando los momentos acuciantes se presentan, y está bien que así lo hagan, pues los destinatarios últimos de la actividad política siempre debe ser el pueblo.
El problema es, cuando no están presente los tiempos de urgencia, y aquellos que son ordenadores de gastos en el estado, le dan a la caja que manejan, como “quien lava y no tuerce”, que significa para aquellos que no entienden el término, que lo que se está haciendo se asemeja a una avalancha impulsiva, que no tiene miras de parar.
En otras palabras, no cuidan bien de los dineros que son ajenos, y lo usan para beneficio (político espero) propio, como lo hace un gastador compulsivo.
Es fácil hacer política de esa manera.
Es fácil cuando los dineros son ajenos, exigir esfuerzos desmedidos e ilimitados, sin percibir que la casuística va mucho más allá de la que plantean.
Pero quizás lo peor es que quienes así actúan, tienen en sus manos instrumentos para paliar la situación de los damnificados, pero claro, es mejor que las ayudas salgan de otras cajas y que no se toquen las de ellos, así pueden seguir con el raid de gasto que llevan a cabo.
Me entiende el Sr lector.
Los momentos de crisis, son los mejores para ver cuáles son las luces de la innovación de quienes piden la volada para ejercer el gobierno.
Aquellos que más se quejan, son los que menos luces tienen.
Pensalo.