domingo 2 de octubre, 2022
  • 8 am

Ganados tienen menores tasas de ganancia en el verano, no en el invierno

En los trabajos presentados por el Ing. Simeone y su equipo, en la jornada anual de la UPIC en Paysandú, se habló de las pérdidas de producción durante el verano. «La caída en las ganancias se da por varios factores, por estrés calórico, por el aumento del consumo de agua, baja calidad de las pasturas, es un análisis multifactorial que termina en un indicador: ganan poco», explicó.
Simeone recordó que el verano, además, es un momento «donde no podemos utilizar muy intensamente las pasturas, porque en un sistema de 100% praderas, las festucas, trébol blanco, lotus, se exigen mucho en el verano. El Ing. Carámbula decía que pastorear intensamente las pasturas significaba ‘arar’ las pasturas».
Por lo que el planteo es tener durante el verano, «muchos animales en pocas áreas, pero en un sorgo forrajero, trabajo que venimos evaluando con la empresa Gentos». Simeone explicó que al tener «más animales por hectárea, más allá de la producción del sorgo, las probabilidades son de que los animales ganen poco, porque hay poco pasto por animal».
En este caso entra la suplementación en el verano, «que no es con energía, no es con granos de cereales, es con un producto que tenga energía, proveniente de fibra digestible y que a su vez tenga altos niveles de proteína que le de a los microorganismos ruminales, nitrógeno para digerir el forraje del sorgo, muy alto fibra».
Simeone señaló que el suplemento utilizado es el lupino. «Entonces en un sistema con alta carga, aguantamos muchos animales en poca área y liberamos las praderas, los animales ganaban poco, 250 gramos», pero al ingresar el lupino en la dieta, «cuando suplementamos pasaron a ganar un kilo por día».
El profesional indicó que «la eficiencia de conversión del lupino fue de 4 a 1, entonces el lupino vale 360 dólares, por cuatro me da 1,45 y el novillo vale 2,70 o 2,80, entonces cierra por todos lados».
La sombra
«La sombra es fundamental» dijo Simeone. Explicó que desde la unidad se analiza, además del bienestar animal, como un «tema de plata» y señaló que la variabilidad entre tener sombra o no tenerla en el verano varia entre 300 a 150 gramos más por animal.
«Quizás lo que haya que discutir es que tipo de sombra» indicó el profesional, quién dijo que «para un sistema intensivo, nosotros estamos trabajando con sombras móviles. Que es como un trailer de una lancha, y como los sorgos se pastorean en franjas, la sombra va detrás de los animales».