sábado 15 de junio, 2024
  • 8 am

Ya quisiera yo

Padre Martín Ponce de León
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Padre Martín Ponce de León

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Por el Padre Martín Ponce De León
No sé muy bien cómo lo haces.
Parecería te has involucrado en una tarea donde lo permanente son los problemas.
Problemas que golpean a tu puerta constantemente.
Problemas que, en oportunidades, se limitan a ser solicitudes de las más diversas.
Problemas que, en ocasiones, suelen ser planteos de relacionamiento humano.
Y, obviamente, problemas de índole casi familiar puesto que muy cercanos a tu persona.
Hay veces que dichos problemas llegan en solitario y puedes encararlo con facilidad ya que siempre encuentras el tiempo necesario como para dar una mano generosa y solidaria.
Siempre estás disponible como para encontrar tiempo para ir al encuentro de lo que se te plantea.
Siempre vas al encuentro del problema de turno con una sonrisa y gran sentido común.
Hay oportunidades en que tales problemas, parecería, se unen para golpear tu puerta.
Mientras vas al encuentro de uno tu mente, que siempre funciona a mil, vas pensando en la mejor manera de enfrentar al próximo o al otro.
No sé cómo lo haces pero nada te detiene o demora.
Tus muy largas jornadas siempre tienen un poco más de tiempo para buscar solucionar algo más.
Nunca tienes pereza para salir a llevar un poco de paz ante las situaciones que se te plantean.
Así como no tienes pereza tampoco tienes un reproche ante situaciones difíciles que suelen reiterarse.
Sin proponértelo te has convertido en referente de muchas personas que encuentran en ti una palabra o una mano.
Parecería que los problemas no te afectan pero, lo sé, siempre estás buscando la manera de ser más y más útil ya que, en oportunidades, sobrepasada.
Como que nunca estás suficientemente distante de esos seres que acuden a vos por las cosas más insólitas.
En oportunidades te piden una mano por un conflicto familiar, por un poco de leña, por comestibles, por realizar algún trámite o por algo para un cumpleaños o una fiesta.
Sea lo que sea siempre estás disponible a salir a colaborar desde tus posibilidades que siempre son desconcertantes.
De algún lado encuentras comestibles o tiempo, como también un algo de leña o una palabra conciliadora.
En diversas oportunidades he manifestado mi sincera y respetuosa admiración por tu generosa solidaridad y por tu permanente “estar a la intemperie”
Ya quisiera yo poder tener tu capacidad de entrega y servicialidad.
Ya quisiera yo poder tener tu capacidad de siempre encontrar, dentro del tiempo, un tiempo para ser más solidario.
Ya quisiera yo poder estar constantemente con disponibilidad para brindar lo que esté a mi alcance para dar una mano o brindar una palabra plena de optimismo y fortaleza.
Ya quisiera yo poder emular algo de eso mucho que tu actuar me enseña y me hace saber es posible.
Ya quisiera yo terminar cada día con la certeza de haber sido útil por y para los demás que es, siempre, la mejor manera de ser útil para con uno mismo.
Ya quisiera yo poder tener ese sentido común que te hace ser tan a la mano de tantos que te necesitan y recurren a ti con esperanza y confianza.
Ya quisiera yo saber aprender de las diversos seres que Dios ha puesto en mi vida para enseñarme a ser mejor persona y más útil como tal.
Ya quisiera yo saber valorar debidamente a esos ser que Dios me ha regalado y me permite mirar con ojos admirados porque son como son y desde allí me invitan a que lo intente puesto que vale la pena.