martes 5 de marzo, 2024
  • 8 am

Disparidad en las chacras de soja, con mucha resiembra en el norte

La temporada de siembra de cultivos de verano en Uruguay ha enfrentado un comienzo desafiante, marcado por las lluvias frecuentes que obstaculizaron tanto la cosecha de cultivos de invierno como la siembra de soja y maíz. La disparidad en las implantaciones de las chacras de soja es notable, y su impacto varía según la zona del país y la fecha de siembra.
Según datos proporcionados por DIEA, la intención de siembra de soja alcanza las 1.064.555 hectáreas, representando un crecimiento del 5% en comparación con el año anterior. Sin embargo, este aumento se ve condicionado por las dificultades climáticas que llevaron a siembras excepcionalmente tardías. En algunos casos, se observa el trabajo de sembradoras de soja hasta finales de diciembre y principios de enero, señalando fechas extremadamente tardías.
El fenómeno de resiembras ha sido significativo en algunos lugares, con la necesidad de replantar en múltiples ocasiones o incluso cambiar a cultivos alternativos como maíz de segunda. En el sur, litoral y parte del centro del país, donde se concentra la mayor superficie de soja, las implantaciones han sido más favorables. Chacras sembradas a fines de octubre y principios de noviembre presentan un potencial de rendimiento espectacular, mientras que las más tardías muestran una variabilidad de resultados, desde aquellas hechas sobre rastrojo de colza en buenas condiciones hasta las más afectadas por las condiciones climáticas adversas.
En el caso del maíz, la situación parece ser más alentadora. El aumento del 13% en la superficie de siembra de primera, que totaliza 213.093 hectáreas según DIEA, es respaldado por un clima benévolo que ha beneficiado tanto a los cultivos de primera como a los de segunda. A pesar de la variabilidad en las fechas de siembra, los maíces más tardíos han experimentado un impulso positivo gracias a las precipitaciones favorables.
La realidad de los precios, sin embargo, plantea desafíos para los productores, quienes se ven obligados a maximizar el rendimiento para mantener la rentabilidad en este escenario. La disparidad en las condiciones de las chacras de soja refleja la complejidad de la situación y la importancia de la fecha de siembra en el resultado final.
En resumen, la campaña de verano 2024 en Uruguay presenta desafíos, pero también oportunidades para aquellos productores que lograron sembrar a tiempo y se beneficiaron de las condiciones climáticas favorables.