miércoles 24 de abril, 2024
  • 8 am

La zona de confort

Gisela Caram
Por

Gisela Caram

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Por Ps. Gisela Caram
La zona de confort es un lugar conocido, que nos da estabilidad, donde sabemos qué es lo que sigue, o al menos es casi predecible. Cuando hablamos de salir de un lugar para pasar a otro, ese cambio nos genera malestar, y muchas veces nos quedamos donde estamos, para evitar ese sentimiento displacentero. Cuando nos vemos obligados a salir, nos sacan, o no tenemos más vuelta que hacernos afuera de eso conocido, nos encontramos muchas veces, con un lugar mejor al que estábamos.
Quizás para quien trabajó años en un lugar, quiere hacer algo distinto y no se anima y mira con admiración a otros que se arriesgan, es todo un desafío largarse. Justamente es, en esa lucha interior, cuando el rendimiento disminuye y muchas veces, las personas quedan sin su trabajo, emocionalmente se deprimen y la energía queda circulando y no se abre a ese impulso hacia lo nuevo. Recuerdo hace muchos años, trabajando con un grupo de personas en seguro de paro, que en el primer encuentro los vi preocupados, con mucha incertidumbre. En las siguientes reuniones, jugamos con diferentes dinámicas grupales, donde se ponía en juego la autoestima, la motivación y la capacidad de acción. El grupo se fue posicionando de otra manera, por ellos mismos, porque fueron despejando en cada uno, sus propias limitaciones. Años después me he ido encontrando con algunas personas con las que compartimos esa experiencia, y estaban con nuevos trabajos y emprendimientos personales. Este es un ejemplo de cómo hay personas, que no se animan a cambiar sus lugares cotidianos, y cuando los pierden por algo, se reinventan y pasan a otros lugares de mayor crecimiento personal. No todo el mundo tiene como meta el tener una vida íntegra (desarrollo personal, que incluye no solo el aprender, sino el crecer interiormente, espiritual, laboral, afectivamente…) Y lo que para algunos el “íntegro” significa esto, para otros el íntegro puede ser tener casa, auto, dinero, etc. Depende de cada uno, de la ética de cada uno, de los ideales, las metas, quénos han trasmitido desde las familias de origen, que hemos ido viviendo,el ideal que los progenitores tuvieron de nosotros mismos, y el ideal que cada uno tuvo de sí mismo. Para llegar a la zona de crecimiento, hay que pasar por el camino de la pérdida de un lugar conocido, transitando el camino del miedo a lo nuevo, a lo incierto, aprender a vivir sin los soportes conocidos. Si miro atrás, hoy puedo decir que estoy profundamente agradecida a quienes me empujaron a salir de mis muchas zonas de confort. Todas diferentes, en todos los planos de la vida.
Desarmar los mandatos que tan arraigados tienes, para experimentar a los tumbos, otras cosas, te lleva a descubrir lo desconocido y así, experimentar la vida misma. Basta con que cada uno pueda ir mirando un poquito atrás, y re-signifique su historia. Solo observar, qué nos pasó después de una gran frustración, por ejemplo, perder un examen (observar el crecimiento que vino después, ¿hubo que estudiar más y aprender más o nos paralizó?) Aquí es donde cada uno puede preguntarse, cuántas veces ha salido de un lugar, para pasar a otro. El hacer toda la vida lo mismo es un aburrimiento, una paralización en el crecimiento.
El transitar frustraciones, pérdidas y volver a buscar caminos posibles, hace, a transitar experiencias diferentes. Capaz se trate de ser un eterno estudiante de la vida…pero si esto, nos ha llevado a no parar de aprender, vale la pena tener este motor. No necesariamente hay que vivir esperando que a cada uno lo muevan, quizás se trata de aprender de uno mismo, cómo salir, en qué momento, o aprender de los que van un poquito más adelante en el camino… Quizás se trata de vencer los propios temores, de animarse a que mientras estemos vivos, vamos a asistir a cambios de todo tipo, y tenemos que estar preparados…