martes 16 de abril, 2024
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Los inicios del prado salteño en 1896

Por Cary de los Santos.
A fines de 1894 se inauguró el Primer Servicio de Transporte Colectivo de Pasajeros. La iniciativa correspondió a los Sres. Testa y Picción, propietarios de una fábrica de carruajes, empresa de pompas fúnebres y cochería. El escritor salteño Eduardo Santos Taborda, refiriéndose a la iniciativa de los empresarios Testa y Picción, dice: “…Por ese entonces, para facilitar el acceso del público al “Paseo 18 de Julio”, construyeron 2 coches que tenían todas las características de un pequeño tranvía de caballos, pero con ruedas con llantas de acero, que le permitían circular sin necesidad de vías por nuestras calles, faltas de empedrado y llenas de baches, y que se les conocía en nuestra ciudad con el nombre de Rippers…”
RIPERS
En 1896 el Sr. Gerónimo Simonelli arrendó la Quinta de Ugarteche en el Cerro, y en ella estableció otro recreo similar al “18 de Julio”, al que denominó “Prado Salteño” Con ese motivo construyó dos Ripers para el transporte de pasajeros. Comenzó el servicio a la población salteña el 1º de enero de 1896. Al día siguiente a la inauguración del nuevo transporte, los diarios locales publicaron la novedad, el éxito obtenido y las impresiones causadas en la población salteña: “…El elegante rippers de Simonelli, puesto definitivamente en circulación por nuestras calles desde ayer, ha constituido uno de los platos del día en esta población…»
FECHA DE INAUGURACIÓN
La inauguración del paseo campestre había sido programada inicialmente por la sociedad «Simonelli y Loraghie», para el día domingo 4 de octubre de 1896. Sin embargo, a pesar de que los más importantes diarios salteños anunciaban en sus columnas la gran inauguración, la misma fue postergada para ultimar detalles y anunciada para el domingo 18 de octubre a las 3 P.M. hora. Para el magno evento, habían sido invitados todas las autoridades y sociedades locales y abierto al público en general.
ITINERARIO DE
LOS RIPERTS
Los coches de Simonelli, cubrirían el servicio de día y de noche, mientras en el «Prado Salteño» hubiera concurrencia. El itinerario de los Riperts, había sido publicado en el prestigioso diario salteño «El Avisador», sería el siguiente: «Desde lo del señor Zacconi hasta el Prado; por la calle Uruguay y avenida Valentín (hoy Joaquín Suárez) cobrándose por cada pasaje 6 cts. desde lo de Zacconi, y 4 cts. desde la confitería de Villar hasta el Prado…». Don Gerónimo Simonelli, además de los Riperts contaba con un servicio de carruajes, que partía desde la Plaza Nueva (hoy Gral. J.G. Artigas) hasta el centro de la ciudad por un costo de 40 centésimos de ida y de ida y vuelta de 80 centésimos. Lógicamente, el servicio de Riperts, en comparación con los carruajes era muy económico su pasaje y fue todo un éxito en la época.
INAUGURACIÓN
DEL PRADO
Para la gran inauguración del paseo campestre, abrió con un excelente discurso de Manuel Cañizas – Presidente de la Junta Económico Administrativa del Departamento de Salto , luego participaron la Banda del Batallón 1ero. de Cazadores y la Banda de la Sociedad Humorística del Siamo Diversi, que generosamente habían ofrecido sus servicios para el acto inaugural. Y además, se realizaron durante la jornada las tradicionales «Carrera de sortijas», viéndose por momentos una concurrencia de dos mil personas aproximadamente.
LOS SERVICIOS
EN EL PRADO
Al prado salteño, en la época se llegó a decir: «que era el verdadero paraíso terrenal», y lógicamente, en ese año aún en Salto, no había parques y las playas del río Uruguay no estaban explotadas por falta de caminos y de un transporte colectivo. Y los jóvenes empresarios Simonelli y Loraghie, en conocimiento de la falta de parajes que ofrecieran un lugar para el ocio, la recreación y diversión, tuvieron la visión de acondicionar la antigua quinta de Ugarteche (hoy Escuela Nro. 64) y ofrecer ciertas comodidades y un servicio esmerado de día y durante la noche, brindando al visitante diferentes opciones de comida, fiambres y todo tipo de bebidas: cocktail de oporto y ginebra, vermouth Ballor o francés (con soda y sin soda), coñac V.O. y Hennessy, candial, leche, gaseosa, vino tinto nacional, chopp, vino blanco Barsac, ron Jamaica, anís Carabanchel, whisky, Fernet Branca (con soda o sin soda), ginebra en porrón, ajenjo Pernoud y Silliman, vino seco, bitter con soda y sin soda, refrescos, duraznitos, guindados y café. Además, ofrecían todo tipo de clases de juegos y diversiones populares: billar, sapo, bolos, canchas de bocha, hamacas, tiro al blanco, etc. Y a las distintas sociedades existentes en la ciudad, se les ofrecía el Prado Salteño, para festejar sus aniversarios o cualquier otro acontecimiento social con paseos o lunchs campestres, permitiéndoles inclusive, a las sociedades y a la familia llevar y colocar algunos juegos para sus diversiones particulares.
SIMONELLI OFRECE OTROS SERVICIOS
A fines de octubre de 1896 por el éxito obtenido en el paseo campestre, don Gerónimo manda a construir un kiosco para la venta de masas y golosinas, mientras esperaba la llegada de «las calesitas», que había adquirido en Montevideo. Al año siguiente, visualizando el crecimiento de Salto Chico, arriesgaba capitales con la apertura de un camino que facilitara la llegada de sus Riperts, hasta las costas del río Uruguay, anexando el Prado Salteño con los baños en los «Pocitos del Salto Chico». El diario «El Avisador», en la edición del 7 de febrero de 1897, decía: «…El amigo Simonelli se ha propuesto hacer divertir á la población Salteña y no sé para ni en medios ni en reales con tal de llevar adelante su idea.
A las muchas mejoras que diariamente introduce en su ya famoso Prado Salteño ha agregado ahora los cómodos y saludables baños en el Salto Chico. Sabido es que este delicioso parage ha sido siempre el preferido por la población salteña para bañarse, pero siempre se hacía dispendio o porque había la necesidad de pagar el carruage, hoy eso ha desaparecido porque el emprendedor Simonelli ha puesto dos rippers que harán el servicio á horas fijas de la mañana y de la tarde…»