miércoles 17 de abril, 2024
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Enamorado o acostumbrado

Padre Martín Ponce de León
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Padre Martín Ponce de León

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Por el Padre Martín Ponce De León
Casi como al pasar una frase irrumpió en mí.
Se nos estaba hablando de nuestra relación con Jesús y la pregunta que, sin buscarla, se instaló en mí.
“¿Qué Jesús vivimos? ¿El enamorado o el acostumbrado?”
Sin duda que la respuesta hace a la esencia de nuestra postura de cristianos por más que muchas veces ni se nos ocurra planteárnosla.
¿Qué Jesús vivimos?
Tener un Jesús “acostumbrado” es, a mi entender, la postura más común y más cómoda de nuestras posturas.
“Jesús acostumbrado” es el que intentamos vivir sin dar posibilidad a renovar alguna mirada y sin experimentar la necesidad de búsquedas.
“Jesús acostumbrado” es el que encerramos en rituales y fórmulas. Es alguien al que le hemos despojado de su condición de ser vivo y actual.
“Jesús acostumbrado” es el que hemos ido quitando paulatinamente de lo cotidiano de nuestra vida para hacerlo un mero recuerdo que se tiene presente.
Contrario a esta cómoda postura nos encontramos con “Jesús enamorado”
“Jesús enamorado” es al que buscamos para encontrarnos con Él.
“Jesús enamorado” es al que le confiamos nuestras situaciones de vida por el sólo hecho de involucrarle en lo nuestro.
“Jesús enamorado” es quien, con su sola presencia, nos transforma la existencia porque llena a la misma con su mirada y su sonrisa.
Es a quien buscamos agradar con nuestras actitudes por el mero hecho de complacerle.
Es a quien obsequiamos detalles de nuestra vida para hacerle saber que nada nos resulta más grato que el que sea parte de nuestro existir.
Es a quien tendemos nuestra mano no para que únicamente nos ayude sino para tener la experiencia de caminar juntos.
Buscamos conocer más de Él puesto que todo lo suyo nos importa y mucho.
No nos conformamos con conocer algo de su existir sino que siempre nos encontramos motivados para saber más y más de Él ya que hacer tal cosa nos permite aceptarlo y quererlo mucho más.
“Jesús enamorado” es una presencia constante en nuestra vida y todos nuestros principales pensamientos y sentires dicen de Él.
“Jesús enamorado” no es una posesión sino una opción que se transforma en estilo de vida que corresponde a la dicha que representa en nuestro existir.
Es un ser tremendamente vivo y que encuentro a cada paso de mi existir.
A “Jesús enamorado” siempre experimento la necesidad de amarle un poco más y por ello búsquedas, cuestionamientos y novedades.
No nos acostumbremos a Jesús. Hagamos de nuestra relación con Él una cuestión de amor apasionado y apasionante puesto que experimentamos nos hemos enamorado de todo lo suyo.
El “Jesús acostumbrado” nos llena de rutinas y progresivamente se va volviendo más y más pobre puesto que nada motiva a la vida y a lo actualizado.
El “Jesús enamorado” hace que nuestra vida se colme de gozo y dicha puesto que en un feliz descubrimiento cotidiano.
Vivamos el descubrirnos enamorados de ese Jesús que nos regala un estilo de vida atrapante y que nos realiza plenamente como personas.