miércoles 24 de abril, 2024
  • 8 am

¿Desamor o carencias afectivas?

Gisela Caram
Por

Gisela Caram

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Por Ps. Gisela Caram.
El desamor de una persona hacia otra, no solo se manifiesta con silencios, indiferencia, destrato, sino también con gestos que denotan rechazo, desinterés, frialdad afectiva. No toda persona que manifiesta su desamor, es consciente del dolor que puede provocar en el otro.
Puede que ese desamor, sea porque ya no se quiere más, o también, se puede estar bloquead@ emocionalmente, o por ahí, que no forme parte de su personalidad, demostrar emociones; o puede que se ubique en un lugar pasivo, donde se acomodó así, esperando ser querid@ o suponiendo que el amor funciona así; o no sabe manifestar ni capta la importancia de cuidar el vínculo con manifestaciones afectivas, o por sus propios déficits emocionales o porque tiene alguna psicopatología no diagnosticada y le es imposible expresar sentimientos amorosos… Hay personas que demuestran su amor con regalos o cosas materiales, o dándolo todo en el trabajo para dar una mejor calidad de vida al otro…y de esta forma, sienten que está “todo dicho”… El entender cómo se siente el otro, hablar y escuchar, conectarse profundamente, habla de un vínculo sano. Para entender a otro, primero tratar de identificar las propias emociones, ser consciente de nuestras expresiones, nuestro temperamento, nuestros rasgos de personalidad. Notar cómo reaccionamos cuando conversamos. Hay personalidades que se pasan gritando, demandando cosas o protestando o quejándose por todo, y no se dan cuenta cómo van alterando el clima familiar, y gastando la tolerancia del otr@, cuando solo expresan, emociones negativas. La incapacidad de darse cuenta de estas actitudes, ya sea con la pareja, los hijos, tiene su origen en experiencias interpersonales tempranas.
Estas son las que se generan en el vínculo con la madre, padre, cuidador, en el primer año de vida. Y a partir de allí, el tipo de apego que se tuvo. Cuando hubo un tipo de apego seguro, es decir, ese niño experimentó una buena conexión afectiva, pudo tramitar bien el estar y no estar de su mamá, pudo integrar estas experiencias tempranas de amor y también las de frustración, seguramente su emocionalidad al haber vivido un vínculo empático, reproducirá esto con otros. Cuando en esas experiencias tempranas, predominó la ausencia de palabras, dificultad en decodificar las demandas del bebé, por noentender y/ono poder contenerlo, se producirá un apego inseguro. Así, por ejemplo, devendrá un adulto que, entre otras cuestiones, podrá tener miedo a separarse del otro, por temor a perderlo… Cuando no hubo nada de entendimiento ni conexión afectuosa y contenedora de ese bebé, será un apego desorganizado; esto quiere decir que probablemente en adulto, le costará más expresar sus emociones y entender las emociones del otro.
Pero si bien muchas personas pueden haber transitado vínculos tempranos con muchas carencias, el desarrollo de la empatía, es un ejercicio que se puede desarrollar. Así como el tipo de apego, que aquí describí ligeramente, puede ir madurando y, en las diferentes experiencias afectivas de la vida, podrá ir enriqueciéndose y tornándose diferente.
Así que, la expresión de los sentimientos de la adultez, la capacidad de entender qué le pasa al otro, y qué actitudes o palabras, pueden generar un tipo u otro de reacción, tiene que ver con la personalidad que se fue construyendo durante la vida. El desarrollo de la empatía que forma parte de la inteligencia emocional, está ligada a las demostraciones y expresiones de la vida afectiva. Poder diferenciar, si estamos frente a alguien que ya no nos ama más, o no nos cuida (DESAMOR), o una persona con carencias afectivas de toda la vida, es un trabajo de fino hilado. El conversar de la historia de uno, con el otro, a veces echa luz sobre lo que está pasando y ayuda a comprendernos. Si bien es imposible recordar los primeros años de vida, el averiguar anécdotas, recuerdos de la infancia que otros aporten, ayuda a dar un paso más, en el autoconocimiento.
El poder entender y aceptar las carencias del otro, y/o diferenciarlo del desamor, es una tarea de cada persona consigo misma. Implica una responsabilidad afectiva, con uno mismo, y con el otro, implica una mirada hacia adentro. Mirando lo que me gusta y lo que no me gusta, y lo enfrento, lo acepto y busco superarlo…