sábado 15 de junio, 2024
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Hombres y mujeres: Igualdad sin privilegios, solo igualdad

Maria Eugenia Taruselli
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Maria Eugenia Taruselli

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Lic TS Eugenia Taruselli
En nuestra agrupación la 434, y en lo personal como Candidata a la Diputación, consideramos fundamental abordar la temática de la igualdad de género. Trabajamos en estrecha colaboración con Adriana Miraballes, quien maneja esta temática a la perfección y posee un conocimiento profundo al respecto. En nuestra agrupación, la igualdad de condiciones entre varones y mujeres no es solo un objetivo, sino una realidad palpable. Hemos conformado un equipo donde hombres y mujeres colaboran en un contexto de horizontalidad, valorando por igual la voz y las propuestas de todos los integrantes.
Esta preocupación constante por la desigualdad de género se ha visto fortalecida por mi experiencia en el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), donde tuve la oportunidad de observar de cerca las dificultades que enfrentan muchas mujeres jefas de hogar. Estas mujeres, a menudo atrapadas en empleos precarios y no formales, se ven impedidas de acceder a la educación debido a sus responsabilidades de cuidado hacia sus hijos.
Aclarar que el género es una categoría de análisis que permite visualizar las relaciones de poder constitutivas de las relaciones sociales entre hombres y mujeres, y que reproducen un ordenamiento social desigual, es fundamental para nuestro trabajo. El género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basado en las diferencias que distinguen a los sexos y se articula como una forma primaria de relaciones significantes de poder. Como señala Scott (1986), “el género es el campo primario dentro del cual o por medio del cual se articula el poder”.
Esta categoría resulta esencial para comprender y analizar cómo se establecen estas condicionantes y cómo se conforman las construcciones sociales y culturales asignadas a ciertos estereotipos de género, perpetuando sesgos a través de diversas instituciones. La perspectiva de género, más allá de ser una obligación, permite mejorar la vida de las personas, habilitando una comprensión profunda de las vidas de mujeres y hombres y de las relaciones que se establecen entre ambos.
Por ende, la perspectiva de género es una metodología que permite identificar, cuestionar y valorar la discriminación, desigualdad y exclusión de las mujeres, que muchas veces se pretende justificar con base en las diferencias biológicas entre mujeres y varones. Asimismo, permite tomar acciones sobre factores de género y crear condiciones de cambio que permitan avanzar en la construcción de la igualdad de género.
Es fundamental entender que cuando hablamos de perspectiva de género, hacemos alusión a una herramienta conceptual que busca poner en evidencia que las diferencias entre mujeres y varones no se dan solo por su determinación biológica, sino que inciden también las diferencias culturales asignadas a los seres humanos y que se han generado a lo largo de la historia.
La Ley N° 19.846 sobre Igualdad de Derechos y No Discriminación entre Mujeres y Varones es una respuesta a las obligaciones emergentes del Derecho Internacional de los Derechos Humanos en relación con la igualdad y no discriminación, abarcando la igualdad formal, sustantiva y de reconocimiento. Esta Ley, dentro de sus principios orientadores referidos a Políticas Públicas para la Igualdad de Género, establece la prioridad de los Derechos Humanos por sobre todos los objetivos o intereses, teniendo en cuenta el contexto social para la efectiva protección de la persona.
En este sentido, una frase que no ha sido solo una consigna propagandística en la presente administración y que sigue latente en el Programa de Gobierno de Álvaro Delgado es “ningún uruguayo por perdido”, así como también colocar a la “persona al centro” de cualquier Política Pública.