viernes 4 de abril, 2025
  • 8 am

Adviento es un camino

Padre Martín Ponce de León
Por

Padre Martín Ponce de León

479 opiniones

Por el Padre Martín Ponce De León
Solemos conocer la “corona de Adviento” pero este tiempo es, más que nada, un camino. Un camino que tiene como meta la Navidad.
Es un camino que se debe vivir desde diversas etapas. Etapas que deben ir permitiendo que nuestro corazón se convierta en nuestro mejor pesebre que permita que Jesús nazca.
Son etapas que deberemos ir estableciendo conforme nuestra realidad personal y nuestra situación actual.
Las etapas podemos encontrarlas sugeridas por diversos medios, pero, sin lugar a dudas, no encontraremos mejor y más eficaz sugerencia, que la lectura, honesta, de nuestra realidad.
Quizás debamos preguntarnos: “¿Qué debemos incorporar a nuestra vida para que Jesús sea presencia viva desde nosotros?” “¿Qué hay en nosotros que está impidiendo a Jesús ser realidad, para los demás, desde nosotros?”.
Allí encontraremos posibles etapas a las que avanzar, en este tiempo, rumbo al amor de Dios que irrumpe en nuestra historia en cada Navidad.
No es la irrupción de una teoría o de una doctrina, sino que debe ser la irrupción de un estilo de vida que se hace propuesta desde Jesús. Es la irrupción de una realidad colmada de humanidad y que nos necesita más humanos.
En oportunidades habremos de encontrarnos pudiendo avanzar con pasos pequeños pero seguros que nos van ayudando a crecer en humanización. Sabremos que vamos por el buen camino. En oportunidades nos habremos de encontrar sabiendo que el caminar se nos hace arduo y no logramos dar muchos pasos continuados por más que, ello, también sea una demostración de que se va por buen camino.
Para poder avanzar hacia Navidad no se transita por un camino de solamente logros. En oportunidades avanzamos y en oportunidades, nos limitamos a intentarlo.
El camino que nos conduce a Navidad es un transitar por nuestra realidad interior y, en ello, no siempre todo resulta sencillo de lograr. Lo que verdaderamente cuenta es el hecho de que asumamos nuestra realidad y lo hayamos intentado.
Por sobre los logros cuenta el que tomemos conciencia y que lo intentemos y, tal intento, lo realizamos con buena voluntad y honestidad.
Adviento es parte de nuestro camino en un andar que nos implica la vida y, la misma, no se puede agotar en un único intento. Todos los años se nos regala este tiempo de Adviento para que, año a año, avancemos construyendo una mejor Navidad.
A medida vamos avanzando en nuestro vivir, vamos descubriendo que la construcción de nuestro pesebre interior, se nos hace más complicada puesto que tenemos más elementos que debemos saber armonizar para construir un lugar digno para que la humanización de Dios se haga presencia en nuestra vida.
Ya no son unas pocas realidades que debemos hacer presentes, sino que nuestro entorno se llena de novedades y situaciones diversas. Necesitamos, siempre, volver a las preguntas de casi el comienzo de este artículo y descubrir que nunca está nuestra tarea concluida.
Siempre necesitamos renovar nuestra meta y, siempre, encontramos tarea por y para realizar. Nuestras relaciones humanas son fuente inagotable de una tarea constante. Nuestra postura ante la vida está, constantemente, colmada de la necesidad de reparaciones y retoques. Nunca llegamos a la perfección.
Mientras tanto, estamos en camino y vamos pasando por etapas que nos aproximan a una fecunda y fructífera Navidad.