Dr. Fulvio Gutiérrez
Cuando la definición por el balotaje se concretaba el pasado 24 de noviembre, y todo indicaba que la vida política uruguaya iba a volver a su normalidad, se toma conocimiento público de las declaraciones de Lucía Topolansky en el libro “Los Indomables”, de Pablo Cohen, sobre la existencia de falsos testimonios en los juicios contra los militares imputados de delitos de lesa humanidad. Topolansky afirmó que, dentro de la izquierda, hay «gente que miente en las declaraciones» sobre crímenes de lesa humanidad vinculados a la última dictadura, para que militares fueran condenados, y como si esto fuera poco, dijo claramente: «Nosotros sabemos quiénes son los que mintieron dentro de la izquierda. Pero no lo vamos a decir porque no somos traidores ni botones». José Mujica corroboró las declaraciones de su esposa y agregó; “Esas cosas nos constan, sí”, aunque aclaró que no fue algo generalizado.
Semejantes afirmaciones son gravísimas, porque removieron hechos pasados que fueron juzgados por la justicia competente, socavando la legitimidad de los procesamientos y de las condenas realizadas en el marco del debido proceso.
Lo afirmado tuvo inmediatas repercusiones. La organización “Madres y familiares de Uruguayos detenidos y desaparecidos”, reaccionó fuertemente a través de su vocero Ignacio Errandonea; en la interna del Frente Amplio hubo preocupación y mucho enojo; el fiscal que tiene a su cargo los delitos de lesa nación ocurridos en la dictadura, Ricardo Perciballe, cuestionó duramente los dichos y desafió a que, si era así, entonces se hiciera la denuncia correspondiente; Alejandro “Pacha” Sánchez señaló que los dichos de Topolansky eran infelices y que no los compartía; y el presidente electo, Yamandú Orsi, dijo que no tiene elementos para dudar de la actuación de la Justicia en los casos de violaciones de los derechos humanos durante la dictadura, cuestionando así los dichos de Topolonsky. Por su parte Javier García afirmó que, ante la gravedad de lo declarado, la Justicia no puede lavarse las manos, y tal vez, como consecuencia de estas reacciones o de la lógica jurídica, el fiscal Periciballe, inmediatamente solicitó la citación de Lucia Topolansky para ser interrogada sobre sus declaraciones, en el más breve tiempo posible. Por su parte, la ex fiscal Gabriela Fossati, hoy integrante del Partido Colorado, calificó de gravísimo lo ocurrido, y agregó: «No dudo que Perciballe haya logrado meter a varios inocentes presos, sin prueba suficiente».
Para colmo, trascendió un hecho que llevó a sacar conclusiones políticas, cuando se dijo que la misma noche del balotaje, el Gral. Manini fue a visitar a Mujica en su chacra de Rincón del Cerro, donde se dice que se trató el tema de la liberación de los militares presos en la cárcel de Domingo Arena, porque estaban “mal procesados”. Concretamente, surgió el rumor que se estaría conversando sobre un presunto acuerdo entre el Frente Amplio y Cabildo Abierto, para que los dos diputados que este partido tiene en el Parlamento, le dieran la mayoría que el Frente no tiene en dicha cámara.
Uno analiza lo ocurrido, e inmediatamente piensa cuál fue la razón que llevó a Topolnsky, a decir lo que dijo, y de lo cual, se tomó conocimiento público, justo luego de las elecciones. ¿Fue casualidad o fue a propósito? ¿Qué consecuencias jurídicas, además de las políticas, pueden producirse de aquí en adelante? El abogado del Centro Militar, Emilio Mikolic, adelantó que pedirá a la Suprema Corte de Justicia, la revisión de las causas por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura, porque el análisis de las declaraciones de Topolansky, puede derivar en una modificación de la condena de varios reclusos, como consecuencia de la determinación cierta desi los testigos que actuaron, mintieron o no. Y con respecto a los casos que están en curso, Mikolic consideró que las palabras de Topolansky son “hechos nuevos”, y por tanto se pedirá a la Justicia que se agreguen a las carpetas de investigación, en la medida que casi todos los procesamientos y condenas, fueron realizados sobre la base de declaración de testigos. No olvidemos que el “falso testimonio”, es un delito. El art. 180 Código Penal, dice: “El que, prestando declaración como testigo, en causa civil o criminal, afirmase lo falso, negase lo verdadero, u ocultare en todo o en parte la verdad, será castigado con tres meses de prisión a ocho años de penitenciaría” Si Topolansky admite claramente que conoce a los que mintieron dentro de la izquierda y no lo dice, está claro que está ocultando información a la Justicia, que obviamente es clave para conocer la verdad, y por lo tanto, sería culpable de “falso testimonio. El fiscal Perciballe, la citó a través del Juzgado en lo Penal de 27º. Turno, pero la Sede rechazó el pedido por no tener competencia en este caso, y dispuso que la solicitud se remitiera a la Fiscalía General de la Nación, para que iniciara una nueva causa sobre dicho punto, a través de la fiscalía que corresponda. Una vez citada, Topolansky tiene la obligación de concurrir a la Fiscalía que corresponda, y entonces, ya luego en vía judicial, se verá cual será la decisión a tomarse de acuerdo a la actitud que la citada asuma.
Se dice que la mentira tiene patas cortas, por eso lo del título. Sí, pero a veces, pueden no ser tan cortas. Como siempre digo, la Justicia resolverá, como debe ser.
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