Riesgos en el horizonte para la economía uruguaya
Por el Ec. Joaquín Forrisi
Para el Estudio Signorelli&Altamiranda
La economía uruguaya ha mostrado un magro desempeño económico en los últimos años. En términos de Producto Bruto Interno, desde 2015 a 2019 la economía creció poco mas de 1,2% anual, lejos del 5% de crecimiento que mostró entre 2003 y 2014.
El dinamismo económico mostrado entre 2003-2014 fue consecuencia inicialmente del efecto rebote luego de la crisis 2002, luego por un empuje económico que lideró China hasta mediados de 2010 y a partir de ese momento hasta 2014, por las bajas tasa de interés internacional. Esto último derivó en una mejora de los precios de las materias primas, contribuyó a financiar consumo interno y permitió el arribo de capitales que, buscando rentabilidades inexistentes en las economías centrales, se vieron atraídos por las altas rentabilidades que mostraban las economías denominadas emergentes.
En contraposición, en el período 2015-2019 las condiciones globales fueron menos benévolas. La economía China disminuyó su dinamismo, la Reserva Federal comenzó a incrementar la tasa de interés, los principales socios comerciales del Mercosur se encontraban en fases recesivas y Uruguay no mostraba sectores dinámicos para atraer inversiones, cómo lo fueron las inversiones en agricultura en los años anteriores. Esto repercutió en una caída de la inversión, pérdida de empleo y, dado que los ingresos del fisco eran menores a los proyectados por la baja actividad económica, se profundizó el déficit fiscal.
Cómo se ve, la suerte de una economía pequeña y abierta cómo la uruguaya está ligada en gran medida a las condiciones externas cómo ser las condiciones financieras internacionales, el precio de las materias primas, el desempeño de los socios comerciales en general y de los vecinos en particular. En este sentido, ¿cómo se espera se comporten estas variables en los próximos meses?
Las condiciones financieras globales parecen tornarse sumamente laxas. La principal economía global está en un proceso expansivo que seguramente implique varios años de acceso a financiamiento. China muestra señales de recuperación y el precio de las materias primas relevantes para Uruguay tienen una tendencia alineadas con sus intereses. La soja y el maíz está en máximos desde hace algunos años, U$S 380 y U$S 220 respectivamente, y el precio del barril de petróleo se mantiene en valores históricamente bajos próximos a los U$S 40 el barril. Esto implica que lo que Uruguay vende al mundo tiene un precio más alto que en el pasado y que lo que compra al mundo tiene un precio relativamente bajo en términos históricos.
Sin embargo, existen algunas luces amarillas en el horizonte. La situación de la pandemia afectará negativamente al sector turístico, uno de los sectores intensivos en mano de obra y generador neto de divisas. A su vez, la posibilidad de un rebrote del COVID19, que obligue a las autoridades a endurecer las medidas sanitarias, afectaría negativamente a sectores ya golpeados en los últimos meses. Asimismo, Brasil y Argentina podrían resultar con lesiones en sus economías que les dificulte recuperar el crecimiento.
Además de estos riesgos externos, la discusión parlamentaria y posterior aprobación del presupuesto nacional, que guiará el camino de las finanzas públicas en el próximo quinquenio, es de vital importancia para mejorar la situación de las finanzas públicas.