Miércoles 3 de junio, 2020
  • 8 am

¡No estoy de acuerdo!

Fulvio Gutiérrez
Por

Fulvio Gutiérrez

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Por el Dr. Fulvio Gutiérrez

El presente comentario es muy personal. Lo digo para que le conste al lector dominguero. Me ha causado profunda decepción lo que está ocurriendo en el Partido Nacional con el ex Intendente de Colonia Dr. Carlos Moreira. Ya me había caído muy mal el dejar hacer en el caso del Intendente Bascou de Soriano, cuando resultaba evidente que la conducta de este señor, era harto reñida con la ética personal y política que debe guardar cualquier Intendente.

Ahora, en el mes de octubre pasado, se da a publicidad unos audios en los cuales el ex Intendente de Colonia Dr. Carlos Moreira, se refería a relaciones sexuales con una edil del Partido Nacional, a cambio de extender plazos de pasantías en la Intendencia de Colonia. En uno de los audios, Moreira le señala las dificultades para conceder tales pedidos pero agregó, “salvo que vos me vengas a convencer a mí personalmente, pero si no, no”. La edil le responde que es un “bandido” y que no “pierde oportunidad”. En ese momento Moreira le dice que la verá de noche. Todo esto es público y notorio, y se lo busque por donde se lo busque, es intolerable. Estalló así un escándalo político, que en forma casi inmediata llevó a que Alianza Nacional de Jorge Larrañaga, expulsar a Moreira de sus filas, y que la Comisión de Ética del Partido aconsejara igual medida al Directorio.

Pero en la vía judicial, la Fiscalía de Colonia entendió que no había pruebas definitivas para sancionar penalmente a Moreira y solicitó el archivo de la causa. Envalentonado, Moreira decidió postularse para la reelección como Intendente de Colonia, y recibió el apoyo de la Convención Departamental del Partido Nacional de Colonia por 34 votos en 94 Convencionales. ¡Una vergüenza! Mañana lunes, el Directorio del Partido Nacional deberá resolver si el Dr. Carlos Moreira puede volver o no a participar electoramente bajo el lema Partido Nacional. Ahora con otra novedad: la edil que protagonizó los audios, adelantó públicamente que apelará la decisión de la Fiscalía, oponiéndose al archivo de la causa. El tema, entonces, ni desde el punto de vista judicial está siquiera terminado.

Diario

Y aquí comenzaron las dudas. Muchos dirigentes blancos que antes se rasgaron las vestiduras contra la conducta de Moreira, ahora abandonaron su posición y están buscando tontas argumentaciones para favorecer semejante solicitud. Por suerte hay excepciones. Beatriz Argimón, hoy Vicepresidente electa por el Partido Nacional, ya se había expresado muy duramente ante la conducta de Moreira, afirmando públicamente que “No hay lugar en el Partido Nacional para gente de este tipo”. Ahora, reafirmando dicha posición dijo: “Se lo que voy a votar, no sé lo que hará el resto”. Y el Directorio del Partido Nacional, en última instancia, será quien deba autorizar o no tal pedido. Recordamos también que nada se ha hecho respecto de la edil en cuestión.

Ahora el problema es ético, es moral. Lo jurídico está en suspenso. Pero la ética o moral es una cosa y lo jurídico es otra muy diferente. Nadie puede dudar que la conducta pública debe necesariamente estar presidida por valores éticos. Más aún en el ejercicio de la actividad política. Así lo entendimos siempre, por lo cual resulta intolerable los vaivenes de figuras políticas del Partido Nacional, que ante estos hechos bochornosos, le están buscando la quinta pata al gato para justificar lo injustificable. Moreira no puede estar dentro del Lema Partido Nacional. Y punto. Aunque se pierda la Intendencia de Colonia, que, sin Moreira –es mi opinión- tampoco se va a perder.

Que los blancos todos, pero fundamentalmente los dirigentes circunstanciales del momento, no se olviden de la frase de Aparicio Saravia, cuando le escribía a Basicilio, su hermano colorado: “la Patria es dignidad arriba y regocijo abajo”.  Es imposible entender a nuestro partido, sin aquella sentencia de Aparicio: ¡Vaya regocijo del ciudadano blanco si se justifica un acto de inmoralidad evidente!