Martes 13 de abril, 2021
  • 8 am

Hace 47 años atrás

Gustavo Chiriff
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Gustavo Chiriff

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Téc. Univ. Gustavo Chiriff
Lista 1986 / Frente Amplio
En la fría mañana del miércoles 27 de junio de 1973, la casa ubicada en La Gazeta 1206 casi 26 de marzo, pasaría a la historia por un hecho cargado de simbolismo. El entonces Capitán de Navío Oscar Lebel escuchó la radio y sintió derrumbarse el mundo. Las Fuerzas Armadas habían dado un golpe de Estado, disolviendo las Cámaras. Lebel sintió que no podía quedarse sin reaccionar, aunque le costase la vida.“”Agarré cuatro cartulinas, las pegué, hice un cartelón bien grande, puse “Yo soy el Capitán de Navío Oscar Lebel. Abajo la dictadura”. Lo puse en el balcón, la bandera de Artigas de un lado, la bandera nacional del otro, me uniformé, tomé la pistola, la cargué con una bala en el caño para que no hubiera dudas… y salí al balcón…”
Ese 27 de junio fue un día clave en la historia del Uruguay. Ese día la oligarquía, los militares fascistas, la derecha más reaccionaria, dieron un golpe de Estado; el movimiento popular, la izquierda, el Frente Amplio, los sectores democráticos de los partidos tradicionales, iniciaron la resistencia, con un papel central de las y los trabajadores organizados en su central única, la CNT, que desarrollaron una Huelga General de 15 días en defensa de la democracia y la libertad. Ese 27 de junio quedó en la historia del Uruguay como el día más negro, el más triste, pero a su vez comenzó una heroica resistencia, con lo cual se denominaría en el 2014 por la Asamblea General, como el Día de la Resistencia y Defensa de la Democracia.
Respecto al golpe de estado dado, Uruguay tiene diferencias con respecto al resto del continente: la primera es que el golpe lo encabezó un civil, presidente democráticamente electo por el Partido Colorado, representante de los sectores más reaccionarios de los terratenientes ganaderos, Juan María Bordaberry; la segunda, es que el movimiento popular, encabezado por la clase obrera, resistió al golpe con una Huelga General. Hay que destacar el carácter de clase del golpe y de la dictadura. La dictadura fue una dura represión y tortura, pero también fue miles de despidos y destituciones; el destrozo de la enseñanza, de la investigación científica, la censura a la prensa, al arte y la cultura. Fue el robo a manos llenas, la multiplicación salvaje de la deuda externa, la pérdida del 50% del salario real, el perdón a las deudas del “campo” que seguimos pagando todos, la mayor concentración de la riqueza de la historia nacional. Hubo 421 civiles en cargos de confianza de la institucionalidad fascista, todos venían de los sectores empresariales y de la derecha. Hubo además, más de 190 desaparecidos, más de 100 muertos, en tortura o en prisión, las y los más de 10 mil presos y torturados, las decenas de miles de exiliados.
La resistencia a la dictadura fue dada por amplias fuerzas democráticas, incluyendo a dirigentes blancos y colorados honestos, que la rechazaron y contribuyeron a su derrota. Pero el peso fundamental de la resistencia recayó en el movimiento popular, en particular en el movimiento sindical y estudiantil, en la izquierda y en el Frente Amplio. Es necesario construir la memoria histórica por que la memoria es el presente del pasado y lo es porque implica continuidad y ruptura, es decir, síntesis política e ideológica y proyección sobre los desafíos actuales
Es imprescindible construir memoria histórica. La memoria es el presente del pasado y lo es porque implica continuidad y ruptura, es decir, síntesis política e ideológica y proyección sobre los desafíos actuales.
El momento actual que enfrenta el Uruguay, el continente y el mundo, dan enorme actualidad a la defensa de la democracia y la libertad; nos exige a la izquierda, la máxima amplitud y madurez para defender las libertades, pero también, nos exige valorar el papel del protagonismo popular organizado.
Hace 47 años, el senador obrero y comunista, Enrique Rodríguez, en su exposición en el Senado, la noche del 27 de junio de 1973, dijo: La clase obrera no fallará. Tampoco fallará hoy ante los embates de la derecha y el neoliberalismo.
Por eso este 27 de junio, nuevamente el pueblo movilizado dirá: Nunca más dictadura, nunca más terrorismo de estado.