Viernes 14 de agosto, 2020
  • 8 am

Ojos nuevos

Padre Martín Ponce de León
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Padre Martín Ponce de León

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Padre Martín
Ponce De León
En oportunidades pensamos ya hemos visto todo y nada puede sorprendernos.
La misma vida se encargará de mostrarnos que siempre posee realidades que nos habrán de sorprender e impactar.
Para ello necesitamos tener la capacidad de mirar con ojos nuevos lo que nos va tocando experimentar.
El ser humano siempre posee la capacidad de sorprender a los demás con sus dichos, con sus actitudes o con sus comportamientos.
Siempre podemos tener la dicha de descubrir a alguien que nos ayuda a mirar más allá de nosotros mismos y poder encontrarnos de cara a una realidad jamás habíamos soñado podía existir.
Siempre podemos encontrar a alguien que con su estilo de vida nos anima a cruzar algunos límites y darnos de lleno con una realidad que ni sospechábamos podía existir.
Si miramos esa realidad con nuestros ojos de todos los días podemos encontrar miseria, pobreza, dejadez u abandono.
Si miramos esa realidad con ojos nuevos todo se nos cambia.
Lo primero que se siente es una profunda vergüenza por habernos quejado tantas veces injusta o desmedidamente.
Lo segundo es un sentimiento que nos hace valorar inmensamente lo mucho o poco que podemos poseer. Esto nos hace crecer una sensación de gratitud que no muchas veces hemos experimentado.
Así podríamos continuar transitando por sensaciones que nos tienen como protagonistas.
Cuando alguien nos ayuda a mirar con ojos nuevos todo se nos vuelve una lección que hace a lo más fundamental de nuestra vida.
Tal vez que no sean necesarias las importantes palabras ni las sesudas consideraciones puesto que lo mirada con ojos nuevos se introducen a nuestro ser por todos los sentidos y así se ganan en nuestro corazón.
Con ojos nuevos no juzgamos el actuar de los otros sino que lo respetamos aunque no lo podamos compartir.
Con ojos nuevos no se ponen distancias sino que asumimos una actitud de cercanía que, muchas veces, no llegamos a comprender plenamente.
Con ojos nuevos crece la necesidad de hacer algo aunque sintamos la realidad nos desborda o lo que hay que hacer se encuentra mucho más allá de nuestras posibilidades.
Con ojos nuevos crece en nosotros la alegría de poder ser válidos aunque siempre perdure en nosotros una sensación de poco ante lo que vemos nos desafía.
Muchas veces preferimos no ver con ojos nuevos y limitarnos a un mundo pequeño que nos hace ilusionarnos de que es toda la realidad.
Muchas veces preferimos no ver porque sabemos al hacerlo, necesariamente, algo en nuestro interior se habrá de modificar.
Muchas veces, parecería, nos conformamos con reiterar nuestra mirada aunque ello nos pueda resultar ya aburridor que animarnos a mirar con ojos nuevos a situaciones que nos pueden dejar incómodos.
Encontrar a quien nos puede ayudar a mirar con ojos nuevos y dejarnos acompañar ha de ser una de las experiencias más maduradoras que nos pueden suceder.
Cuando podemos encontrar a alguien con esa capacidad sentimos debemos absorber todo lo que nos llega de esa persona. Su entrega, su audacia, su coraje, su disponibilidad, su alegría y su amor.
Cuando alguien nos ayuda a ver con ojos nuevos debemos reconocer en ese alguien un regalo de Dios puesto que, sin duda, con su cercanía nos ayudará a ser mejores personas.