Jueves 3 de diciembre, 2020
  • 8 am

Turismo, cierre de fronteras y su impacto en Salto

Estudio Signorelli & Altamiranda
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Estudio Signorelli & Altamiranda

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Por el Ec. Joaquín Forrissi
En los últimos días las autoridades del Ministerio de Turismo han tomado la decisión expresa del cierre de fronteras para esta temporada estival, si parte del sector turístico pronosticaba una temporada estival con dificultades, esta medida –aunque lógica- genera adversidades adicionales.
El sector turístico en Uruguay es un generador neto de divisas e importante como generador de puestos de trabajo. En 2019 tres millones doscientos mil turistas visitaron el país generando un ingreso de divisas por U$S 1.700 millones, de los cuales U$S 950 millones provinieron de turistas argentinos y U$S 300 millones de turistas brasileños. A su vez, Maldonado es quien capta mayor parte de este turismo regional, representando el 45% de las divisas ingresadas.
En Maldonado, un turista promedio ingresa al país por un período de 7 días y el 82% lo hace entre setiembre y marzo, período en el cual la medida de cierre de fronteras parece ser un hecho.
Como se mencionó, el sector turístico depende en gran medida de Argentina y Brasil, vecinos con los cuales Uruguay resulta caro actualmente.
Respecto a Argentina, los desbalances macroeconómicos y la política de tipos de cambios múltiples, donde hoy conviven al menos siete tipos de cambio distintos generan restricciones al acceso a dólares por parte de los ciudadanos con destino turismo. Además, la diferencia cambiaria entre el dólar oficial y el dólar paralelo, conocido como dólar blue o dólar libre, supera el 100%, por lo que próximamente es razonable esperar más noticias poco felices desde el vecino país.
Brasil, el segundo país del que provienen los turistas, está significativamente más barato que Uruguay. En lo que transcurre del 2020 el dólar paso de 4 reales a 5,75 reales, lo que implica una depreciación del 40%, que, con una inflación baja, posibilita un abaratamiento significativo respecto a Uruguay en donde la inflación en lo que va de 2020 es del 8% y una variación del dólar del próximo al 14%.
Los empresarios del sector turístico están a la espera de las medidas del Gobierno que mantenga viables a las empresas establecidas, aunque esta situación excepcional no parece tener un horizonte cierto. Las medidas deberían apuntar a, sin comprometer la situación fiscal, salvaguardar un sector dinámico, intensivo en mano de obra y receptor de inversión extranjera.
En términos departamentales el impacto de las fronteras cerradas es distinta que en el concierto nacional. El destino termas está más enfocado en el turismo interno, la afluencia de turistas está más dispersada a lo largo del año, aunque el turista gasta significativamente menos que el turista extranjero.
De hecho, dada la multiplicidad cambiaria en Argentina, de no estar las fronteras cerradas, habría impactado en forma directa e importante en la actividad económica local. A los efectos de dimensionar la situación, considerando el tipo de cambio informal el litro de nafta súper está a un valor de 16 pesos uruguayos.
Si bien la diferencia cambiaria es ahora de las más profundas en los últimos 50 años y es mucho más profunda que la sucedida en 2014, estos desbalances tienden a ser reiterativos con un vecino que no logra estabilizar su macroeconomía y la misma golpea en forma directa en la frontera en Uruguay.
El Estado debería comenzar a debatir una política de frontera que permita, con medidas sensatas desde la implementación hasta su costos fiscal, dar sostenibilidad a las empresas comerciales del litoral con Argentina que sufren, recurrentemente, situaciones que deben gestionar, pero que están fuera de su control.