Martes 9 de marzo, 2021
  • 8 am

Victorias efímeras

Leonardo Vinci
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Leonardo Vinci

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Por Leonardo Vinci.
El aparato militar tupamaro fue totalmente derrotado en 1972. Sin embargo, los perdedores del ayer, una vez que ingresaron formalmente a la vida política nacional, fueron ganando espacios a través de su peculiar accionar. Con su mentiroso relato, alteraron la verdad histórica descaradamente.
Entre otros organismos estatales, contaron para ello con la desvergonzada complicidad de la Universidad de la República.
Así las cosas, sostuvieron que la dictadura comenzó en 1968 y que ellos lucharon ardorosamente por defender lo que en realidad procuraron destruir por todos los medios.
Deformaron la realidad, ya que fueron una banda de delincuentes que por medio del terror, robaron, secuestraron y mataron sin miramientos.
En Montevideo,- dominando ampliamente la fuerza política de izquierda,- inundaron la nomenclatura capitalina con nombres de viejos subversivos que jamás pidieron perdón por sus crímenes.
Hasta llegaron a auto homenajearse, por haber estado presos en el Penal de Libertad, labrando en los monumentos recordatorios los nombres de crueles asesinos.
No contentos con tales reivindicaciones, tomaron por asalto el tesoro, (esta vez legalmente) asignándose pensiones y jubilaciones especiales.
Sólo en el 2016, el BPS les pagó 60 millones de dólares a miles de personas “afectadas por la dictadura”, entre las cuales se encontraban prácticamente la totalidad de los tupamaros vivos.
“Se abrió la canilla de dar pensiones especiales, algunas de ellas, que no tienen asidero, provocaron un agujero negro en el BPS”, afirmó en su momento el legislador colorado Conrado Rodríguez.
A raíz de un reciente pedido de informes, el representante de los trabajadores en el BPS aclaró que son alrededor de 2.200 exiliados y presos políticos los que acceden a las prestaciones reparatorias, y un poco más de 200 “familiares que reciben una pensión por fallecimiento”. Por la Jubilación reparatoria se cobra un monto mensual de unos $22.595, y por la pensión especial, el monto mensual es de unos $38.411. Por último está la Pensión por fallecimiento del beneficiario de la pensión reparatoria. Se trata de una prestación económica que otorga BPS, a cónyuges, concubinos hijos menores de 21 años e hijos mayores discapacitados de un beneficiario de pensión especial reparatoria fallecido. El monto a percibir es un porcentaje de la pensión especial reparatoria.
A pesar de las reivindicaciones promovidas, y tras haber votado numerosos reconocimientos, reparaciones, y otros beneficios para viejos tupamaros y combatientes de otros grupos armados, la izquierda no dirigió la mirada a las otras víctimas que murieron en manos de la subversión.
Transcurrieron los años y los propios verdugos, encumbrados en el gobierno, continuaron sin pedir perdón, imponiendo su soberbia y negando todo recuerdo u homenaje a los caídos por su responsabilidad.
No han habido pensiones para los familiares de Pascasio Báez,- el trabajador rural que tuvo la mala suerte de descubrir una tatucera tupamara en pleno campo,- ni para los del ciudadano que murió cuando caminaba inocentemente por las calles de Pando, o para los deudos de los soldados acribillados en las puertas de la casa del Comandante en Jefe, ni para nadie que haya sido asesinado por los tupamaros.
Tras haber sido derrotados militarmente, los subversivos del ayer se ufanaron de su efímera victoria política, pero los oscuros años de predominio tupamaro han terminado.
Es hora de hacer justicia con las verdaderas víctimas.