Sábado 27 de febrero, 2021
  • 8 am

Reparar o prevenir

César Suárez
Por

César Suárez

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Por el Dr. César Suárez
Todo lo que se rompe y de acuerdo a la necesidad, a la habilidad, a los recursos disponibles y a las ganas de hacerlo puede arreglarse, repararse, remendarse o descartarse para siempre o comprarse uno nuevo, si hay recursos.
La realidad es que todo lo que se arregla jamás queda como cuando era original, siempre pierde alguna virtud y en ocasiones, y de acuerdo a la estrategia utilizada, es probable que se vuelva a romper con más facilidad que la primera vez.
El explosivo desarrollo de la tecnología en las últimas décadas ha generado la facilidad de disponer de algo nuevo, incluso cuando aún no se ha roto, con el fin de incorporar nuevas herramientas tecnológicas lo que ha llevado, debido a tanto descarte a generarse una acumulación de basura, sobre todo electrónica que compromete la viabilidad de la naturaleza.
Y así como se rompen todos los insumos con los que lidiamos a diario, la gente también se “rompe”, en ocasiones, a consecuencia de fallas por el envejecimiento biológico, pero muy frecuentemente por circunstancias accidentales las cuales, debidamente analizadas, siempre resultan ser evitables.
A diferencia de los objetos, las personas, tenemos mecanismos de auto reparación que corrigen en forma automática o con cierta ayuda a reparar lo que se rompe, desde pequeñas roturas a nivel de la piel o heridas algo más profundas, hasta rotura de huesos o alteraciones provocadas por graves traumatismos, procesos infecciosos y hasta traumas emocionales.
Algunos de estos daños inciden mínimamente en la dinámica de cada persona, otros modifican para siempre el futuro planificado.
De acuerdo a la entidad del daño, la reparación será integral o puede dejar secuelas dependiendo de la gravedad del evento, de la idiosincrasia de cada organismo y de los cuidados que se le dispense.
Pero más allá de la capacidad auto reparadora, las personas, al igual que los objetos materiales, también se pueden arreglar con recursos que provee la industria médica que cada vez resultan más sofisticados, (cirugía, prótesis, drogas medicamentosas) pero la verdad es que por mejor que sea la reparación, nunca quedan como cuando eran originales.
Minuciosos análisis estadísticos, siempre demuestran que cada vez que se rompe algo, ya sea material o biológico, algo se hizo mal y recapitulando lo acontecido, se detectan una sucesión de errores que en la gran mayoría podrían haber sido evitables.
A diferencia de lo que sucede con los insumos materiales, las personas no se pueden cambiar por una nueva, siempre cuando queramos que siga siendo la misma.
Tal como ya fue dicho, la mayoría de las “roturas” de las personas son auto reparables pero cada una va dejando una marca que cuando se suma con otras marcas, tarde o temprano, pasan facturas.
A todas estas roturas cotidianas que nos afectan a todos,se agregan otras “roturas” más complejasque ponen en riesgo a la vida de la persona y que requieren de reparaciones más complejas debiéndose poner en juegos, sofisticados y costosos sistemas que tratan de devolver la normalidad que por más exitosas que sea, jamás es perfecta.
Rebobinando hacia atrás, cada vez que se analiza un acontecimiento de quebranto de salud, pronto comprendemos que para llegar a ese estado sucedieron cosas que no tenían que haber sucedido vinculadas a descuido, negligencia, inconductas.
Los costos en secuelas y en recursos que consumen las enfermedades evitables son inconmensurables, muy frecuentemente modificando para siempre la vida de la persona afectada y de todos los que lo rodean.
La prevención de estos eventos evitables es esencial planificando todas las medidas de seguridad de las personas en cualquier ámbito que sea, pero esa prevención debe incluir la debida educación para respetar las reglas que surjan y las sanciones adecuadas para los que no están dispuestos a cumplir con las normas elementales de seguridad colectiva, tal como está sucediendo ahora con la pandemia Covid con quienes se niegan a cumplir con normas elementales, uso de mascarilla, distanciamiento social, higiene adecuada o peor que eso, promoviendo reuniones clandestinas atentando contra la salud colectiva.