Sábado 27 de febrero, 2021
  • 8 am

Dislates navideños

Gustavo Varela
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Gustavo Varela

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Por Gustavo Varela
A raíz del aumento de los casos de contagios por COVID19, es por todos sabido que el gobierno nacional dispuso una batería de medidas, para intentar aplacar el mismo, a la espera de ganar tiempo ante la inminente llegada de la vacuna.
Dichas medidas, se deberían de reflejar en la conducta del total de los uruguayos, de la manera más normal, llevando a cabo las recomendaciones que son indicadas por aquellos que estudian el tema y que aconsejan al gobierno en la materia.
La gran mayoría de los orientales, no tengo duda que llevarán a cabo dichas recomendaciones, pues saben, y entienden que las conductas individuales son las que condicionan los niveles de salud del colectivo. A pesar de estar transitando fechas de festividad, de reuniones, de salidas y disfrute entre amigos y compañeros, las mismas se van a restringir y las dejaremos para más adelante, cuando todos las podamos disfrutar a pleno.
Sin embargo, hay un pequeño grupo de personas que bajo confusos intereses, están tratando de hacer naufragar dichas medidas, fundamentalmente actuando en las redes sociales (principio y fin de las conductas mediocres) criticando por ejemplo el término “aglomeración” usado por el gobierno, para fijar los límites de reuniones de personas.
Si aglomeración significan 10, 20 o 30 personas, si es lo mismo con tapabocas o sin tapabocas, si el lugar es cerrado, si es abierto, y tantas otras pavadas que se escuchan.- Si la policía puede actuar, si primero tiene que advertir, si los fiscales van a actuar previamente. Un dislate tras otro que si bien aparecen en mentes retorcidas, terminan reflejándose en los medios de comunicación, que se hacen eco de los mismos, y producen consecuencias.- Ayer leía en un medio capitalino, que la Intendencia de Montevideo iba a controlar la adquisición por parte de las compañías de trasporte de personas de materiales de desinfección, pues en casi el 15% de las unidades de transporte, había aparecido el Covid.- Increíble pero cierto que la Institución Gobierno Departamental, vaya a controlar los gastos de empresas privadas.- Pero peor aún, la Intendenta de los montevideanos, aconseja utilizar medios de transporte alternativos a los omnibuses. ¿Serán bicicletas, serán taxis o quizás UBER? ¿Estará haciendo looby?
Con lo cual era obvio que el Presidente de la empresa de transporte Cutcsa, (otrora hombre fuerte progresista, hoy devenido en…) le salió inmediatamente al cruce, pidiéndole aclaraciones.
Mi estimado amigo el Dr. Sgnorelli, en su columna del día 22 de diciembre pasado escribía sobre la dicotomía entre libertad o asistencialismo, qué era lo mejor, y por eso afirmaba, “Sería un error despojar de toda responsabilidad a aquellas personas que actuaron irresponsablemente, porque eso nos llevaría a estimular una suerte de asistencialismo de responsabilidad en que el Estado y los que actúan responsablemente estarían obligados a soportar el costo de las conductas irresponsables.”, y tiene razón, los que actúan irresponsablemente deberían ser sancionados por sus actos que pongan en peligro a la sociedad.
El problema es que la mayoría de las veces, nos quedamos con lo anecdótico y burbujeante de las redes sociales, y no trabajamos en reforzar a las instituciones que tienen potestades de contralor para hacer cumplir con las normas jurídicas y en caso de violación de las mismas, que tengan la potestad sancionatoria.
Les dejo como ejemplo un caso. Quien o quienes actuaron irresponsablemente con una empresa del Estado y condenaron a la sociedad a cubrir U$S.900.000.000 por sus andanzas financieras no tuvieron que aclarar nada en la justicia, salvo uno, que lo agarraron por un short de baño. Lo demás como que no existió.
Si nos dedicamos a seguir creando normas que nos resulten inaplicables, vamos a seguir teniendo los mismos resultados.
Las redes sociales van a seguir gobernando nuestras vidas.
Va a tener que llegar el momento de tener una institucionalidad fuerte, (ojo no confundir con mas instituciones) que controle y sancione realmente a quienes ponen en peligro la convivencia.
Mientras tanto, apelar a la libertad responsable es lo más sensato.