martes 16 de abril, 2024
  • 8 am

“Mundo Nuevo es un lugar donde se construyen valores desde la realidad”

Por Melisa Ferradini
Margarita proviene de una familia numerosa. Nació el 2 de junio en la zona entre Nueva Hespérides y Corralito junto a sus padres; Julio y Carmen y sus once hermanos. En una zona de naranjales y de mucha naturaleza. Está casada hace 35 años con Alejandro Von Zakrzewski. El transcurso de la vida el papel de ellos fue muy importante, donde se formó en una casa de puertas abiertas. Los valores y la alegría siempre existieron, fueron su motor de vida. Desde muy pequeña a pesar de sentir cosas positivas en ese lugar ella pensaba que no iba a finalizar ahí. Realizó la primaria en el Colegio María Auxiliadora en forma de pupila y el liceo lo cursó en el Liceo Nº 1 IPOLL. Más tarde se trasladó a Montevideo y estudió e incursionó en diferentes capacitaciones. Se formó en pedagogía, didáctica, teología sobre todo los valores humanos. Luego regresa a Salto y vuelve a prepararse en psicología a Montevideo. En esta entrevista captamos a una mujer que a lo largo de su vida ha sido un ejemplo de superación personal.
-¿Cuántos años lleva siendo la directora de Instituto Mundo Nuevo?
-Cuando comenzamos no existía nada de directora ni sub-directora. Tu imaginate 48 años atrás. Toda era muy diferente. No existía laudo, no existía inspecciones. Se comenzó luego en el transcurso de los años fueron viniendo las diferentes exigencias. Por supuesto ya al estar inscriptos en el BPS desde el año 1973. Yo veía que la gente se interesaba muchísimo en querer aprender a escribir a máquina. Entonces yo tenía 5 pero no me alcanzaba una hora. Entonces comenzaba a la mañana y continuamente era entraban y salían de continuo ya no me alcanzaba. Luego vi que para entrar a los bancos se necesitaba algo más y que era la contabilidad. A donde fuese el lugar para estudiar y capacitarme iba. Siempre capacitándome. Todo iba tomando forma. Ahí surge lo de la directora luego había una coordinadora y ahí se fue formando. Durante el transcurso de los años todo fue cambiando y hoy tenemos un equipo con más de 25 profesores trabajando. El equipo lo conforma la Directora que soy yo, la sub-Directora Leticia Baldassini, Natalia Beltramelli recepcionista y Silvina Orsi que se integra este año a la parte secretarial y administrativa. Nuestro equipo de trabajo trabaja de forma planificada. Nosotros planificamos de un año para otro. Después de 47años tenemos todo planificado. Esa planificación fue todo un aprendizaje. Donde entra la logística, la metodología, los valores, el respeto, todo. Pero coordinar y conjugar para todo se necesita una cabeza y se necesita un equipo de trabajo que te acompañe.
-¿Cómo organiza su tiempo para la labor académica?
-Volviendo a lo que te decía. La planificación que tenemos. Nosotros tenemos determinadas horas de planificación. Luego nos comunicamos con los docentes. Además en el transcurso de estos casi 48 años tuve un aprendizaje. No es una crítica lo que voy a decir. Nosotros los uruguayos tenemos la tendencia a hablar mucho muchas reuniones y nos siempre las ejecutamos y las llevamos a la acción. En el Instituto Mundo Nuevo las reuniones las hacemos al principio y luego hacemos otra al finalizar el año. Mi presencia mía es muy fuerte y la de la sub- directora en el lugar es de continuo. Entonces en el momento para dar una solución a dicho problema. Trabajamos con una libertad por qué no acumulamos situaciones. Con cada docente trabajamos las normativas curriculares y luego como que vamos marchando sobre rieles. En el Instituto tenemos un gran respeto. Nunca se habla mal de un alumno ni de un profesor y eso se siente cuando uno llega al lugar.
-La Institución cumple una misión ¿Cuál sería la que usted destacaría?
-Que linda pregunta. Nuestra misión es que realmente se le abra horizonte a cada persona que llega al Instituto. ¿Cómo? Con un objetivo bien concreto. Cada persona que llega es una persona no es un robot. Llega con una historia personal. En esa historia personal hay muchas frustraciones, hay realizaciones y prejuicios, sueños. Nosotros miramos las personas y tratamos de desarrollar ese potencial que tiene a veces muy opacado por los golpes de la vida o esos valores muy subestimados por el entorno de donde vivieron. Entonces nuestra misión es abrir horizontes, dar confianza y dar seguridad. Yo tengo una palabra que utilizo mucho a principio de los cursos: “Se la persona que quiere ser”… En el Instituto es un lugar donde se construye donde se construye valores desde la realidad.
-¿Cuáles son sus expectativas con respecto a los alumnos?
-Mis expectativas es que las personas que lleguen encuentren un lugar confiable. En el Instituto no creamos falsas inquietudes en los alumnos. Ser bien claro, nosotros tenemos una filosofía de trabajo es el respeto, la calidad humana y la calidad profesional. Trabajamos con profesionales que conjugan perfectamente la calidad humana y la profesional. Mi expectativa es en cuanto a los docentes es que lo den todo y lo dan. Pero también les hago ver a los alumnos que para que funcione y para que se colmen sus expectativas no tienen que venir de visita tienen que venir comprometidos. “Aprender para ir transformándose y transformar”.
-¿Si pudiera retroceder el tiempo, volvería a emprender este desafío? ¿Por qué?
-Ciertamente. Igualito. Considero que realmente centros como el Instituto Mundo Nuevo pueden hacer muchísimo bien y lo digo con mucha humildad y pueden ser un referente en la sociedad en todo sentido. Los centros educativos tienen que ser centros desde mi punto de vista donde los chicos y los grandes lleguen con alegría. Que lleguen con alegría por qué saben que van a un lugar que van a colmar sus expectativas. Pero me gusta que salgan más felices por qué salen con herramientas y no amargados. Siempre les digo a los profesores, no se debiera retirar un solo alumno de la clase sin haber tenido yo un contacto visual con cada uno. Para llegar a la cabeza hay que llegar primero al corazón si queremos que aprendan. De lo contrario vamos a llenar de conocimientos y los conocimientos sino los llevamos a la práctica mueren.
-¿Cuál es el balance que puede hacer de su gestión en estos casi 48 años?
-También lo digo con mucha humildad. Un saldo positivo. Por qué las cosas negativas que pasaron y de hecho que pasaron, fueron situaciones negativas que nos enseñaron para aprender. Nos ayudaron a crecer y nos hicieron ver cuánto nos valoran las personas que han pasado por el Instituto y por Salto. Nosotros hemos recibido un gran apoyo de la región. El Instituto ya escapa a Salto. Trabajamos con personas de todos lados; Concordia (Entre Ríos, República Argentina), de los departamentos de Artigas, Paysandú, etc. Muchos de los estudiantes universitarios complementan muchas horas de estudio con el Instituto., ya que estamos muy cerca de la Universidad. El saldo es positivo. Pero siempre manteniendo la humildad y sabiendo que no tenemos toda la verdad. Tenemos que estar siempre abiertos a los que nos dicen los profesores y a los que nos dicen los alumnos.
-¿Qué normas cambiaría en la educación en estos tiempos de pandemia?
– No sé si existen normas. No debieran existir normas. Yo creo que debieran existir valores. Las normas son normas. Toda cosa impuesta yo la rechazo muchas veces. Pero los valores es algo intrínseco tiene que brotar desde adentro. Yo no tendría que poner una norma de tránsito tendría que saber cómo conducirme. No tendría que poner una norma de protocolo ahora que hay una pandemia. Si hay una pandemia. Si un día nos sugirieron ciertas reglas yo ya la tengo que incorporar por respeto. Si la persona no se valora y no se quiere podes hacer un decálogo de normas que es lo mismo. En el Instituto Mundo Nuevo las normas que imponemos es respetar al que tenemos al lado. No es una norma. Es un código intrínseco de la naturaleza humana. Las normas debieran comenzar con los valores de la familia y con los valores de los educadores.
-Alguna anécdota para compartir con nosotros en tantos años de trayectoria
– Hay tantas. Me emociona. Tantas. Una chica de decir sino viese venido al Instituto no sé si existiría hoy. El Instituto me cambió la vida. Pero el Instituto no es Margarita. El Instituto Mundo Nuevo es el equipo de trabajo que está y todos los profesores que estuvieron que fueron maravillosos y fueron personas que dieron parte de su vida. En Mundo Nuevo apostamos al desarrollo integral.