Martes 26 de octubre, 2021
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José Enrique Rodó

Juan Carlos Ambrosoni
Por

Juan Carlos Ambrosoni

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Por Juan Carlos Ambrosoni
Nació un día como hoy pero de 1871 una de las figuras más destacadas de este país a fines del siglo XIX y principios del XX. Periodista, político y mejor escritor aún, dejó su huella marcada a fuego en la sociedad uruguaya y principalmente en la literatura, donde con su pluma e ideario marcó junto con sus escrituras y libros herencia para el Uruguay y la región que pasaron de generación en generación.
Desde su juventud se veía a un Rodó muy entusiasta y emprendedor. Hijo de la educación pública y privada fue formándose para los grandes tiempos que se le venían. Con apenas 24 años y junto a Víctor Pérez Petit y los hermanos Daniel y Carlos Martínez Vigil, crean la Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales. Ya en 1898 empieza a publicar en el periódico “El Orden” e inicia su docencia en la Universidad de Montevideo.
Hay dos facetas en la que más se destaca este personaje, es en la política y en la literatura. En cuanto a la primer actividad sobresalta desde muy joven cuando inicia a escribir en el mencionado diario -el cual mantiene ideales Colorados -, junto a ello incluso empieza a destacar entre las juventudes de esta colectividad en años donde se plantarían las semillas de los mejor días del este país que se verían años más tarde cosechados en nuestra República. Batllista de Don Pepe y al ser una promisoria figura en lo intelectual fue lo que lo catapultó al poco tiempo, precisamente en 1902, a ser electo diputado por Montevideo, hecho que se reiteraría en dos ocasiones más. Destacó también por su convicción democrática, pero no por eso dejó de ser un crítico de ella. Propone la verdadera democracia a partir de una concienciación interna en la que sean razonables los criterios de selección y una participación del Estado a fin de poner los medios para que siendo iguales en los derechos se escoja a los mejores. Aquí radicaría la nobleza y la justicia del régimen.
Su segundo aspecto y el más sobresaliente de todos emana de las fantásticas ideas y de su retórica. Perteneciente a la generación del 900 junto a colegas del calibre de Horacio Quiroga o Florencia Sánchez, marcaron una era. Su obra emblemática es “Ariel” y destacó en nuestra tierra trascendiendo el océano Atlántico para desembarcar en España. También, a partir de ella nace el “Arielismo”. En esta se expone “una propuesta moral a la juventud, que llevará aparejada un cambio social. Dicha proposición tiene como supuesto la conquista de la libertad personal que se orienta a la búsqueda del bien. Rodó propone la ordenación de la inteligencia y de la voluntad a tal fin”.
Una vida que se iría con sus jóvenes 45 años. A pesar de ello su gesta cultural dejó un legado que inició desde una muy temprana edad. Por su trabajo, trayectoria y herencia es que adherimos a la conmemoración del aniversario Nº 150 del natalicio de José Enrique Rodó.